domingo, 1 de mayo de 2016

MEDICOS ESCRITORES EN CURICO



Médicos en la literatura curicana
Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente

Es evidente el predominio de los profesores en la literatura curicana, aun así, se destacan diversos médicos que se han abstraído de las labores de salud, para escribir prosa o poesía, motivados  por la marca genética del arte. Auscultando esta convergencia de letras y extrayendo la figura de escritores médicos, detallaré a estos personajes que escriben desde su consultorio, o en el retiro de sus horas y que a veces realizan una incisión profunda en su observación mundana.

Empecemos por  Nicolás Palacios Navarro (1854-1911) nacido en Santa Cruz, cuando esta pertenecía al Partido de Curicó. Egresó de Médico Cirujano y deambuló en largos viajes por Europa, para escribir una obra monumental “Raza Chilena. Este libro realiza una descripción de  una conformación  fuerte y varonil, señalando los defectos y cualidades que nuestra raza y los razonamientos étnicos, por el cual fue blanco de crítica y halagos. En la Guerra del Pacífico sirvió como cirujano, esto le permitió salvar a su hermano Senén en la batalla de Tacna. 

Otro médico es su hermano Senén Palacios Navarro (1857-1927) que escribió dos obras, “Hogar chileno” y “Otro Tiempos”, donde narra las típicas tradiciones del pueblo chileno recordando costumbres, en cuya descripciones aparecen características de esa época. Otro médico fue Francisco Correa Correa(1865-1937) publicó dos obras: “El pobre” y “Cuestión Vinícola”. Por otra parte, Eduardo Moore Bravo 1865-1935), médico de vasta experiencia en por el mundo escribió: “Los rayos X en Medicina”, “Causa de la mortalidad infantil en Chile” y “Cirugía de guerra”. Alfredo Alcaíno Quinteros, nació en Curicó en 1890, escribió “La Sífilis y el sistema nervioso periférico” y “traslado de los embriones naso-orbitales”. Arturo Osorio Munita, nació en Curicó en 1899, hijo del Dr. Alberto Osorio Flores, que escribió “El Shock quirúrgico”.

De la última generación médica, destacan las viajeras crónicas de Hernán San Martín Ferrari nacido en Curicó en 1915, en  la Universidad de Chile, donde recibe el título de Médico Cirujano.

Su serio y profundo trabajo de antropólogo, le llevó a investigar sobre el hombre y la naturaleza, hurgando en sus orígenes, características y destino.

Como profesor universitario hizo clases en la Universidad de Hopkins en Estados Unidos. Una de sus primeras obras: “Viajes a través del Arte Universal”, obtuvo el Premio Municipal de Arte de Concepción en 1962 y de otro de sus libros, Neruda expresó: “San Martín, el doctor, es goloso de Chile, se mete en todas partes, descubre , revela y luego nos presenta su regalo: un libro devorador en lo que lo bueno y lo triste, lo multisónico, lo plural y lo singular de Chile se entreteje y deslumbra”....
Falleció un 21 de Septiembre de 2000, a sólo dos días de cumplir 85 años.

Dos voces avecindadas en Curicó, son José Ilic Toro nacido en Tocopilla en 1917,  es Norman Merchack quien lo invita a radicarse en esta ciudad, donde se desempeñó como Director del Hospital Base.

Fue  miembro de la Sociedad de Escritores “René León Echaiz” de Curicó. Fallece trágicamente en un accidente junto a su esposa un 9 de Abril de 2008. Nos dejó dos obras “Memorias de un médico rural” (1986) que contiene anécdotas junto al quirófano y en las mundanas atenciones de un pueblo chico  y “En busca del asombro perdido” (1997).

Norman Merchak Aspe
El escritor nació en Santiago el 8 de Diciembre de 1935, es conocido por sus artículos escritos en el Diario la Prensa, donde abunda la ironía del vivir cotidiano, de sus personajes, donde atrapa más de alguna enemistad. Posee una burlona actitud literaria en la que  emergen un sinnúmero de personajes y situaciones, a los cuales les busca una justificación humorística e irónica. Lo que sale de su pluma está libre de sensiblería y vanos temores.   Fue director del Hospital base de Curicó por 10 años, trayendo modernidad y buena atención a ese recinto hospitalario. Escribió “El Mundillo” y su contra versión “ A la sombra del mundillo”. No es un narrador de cuentos o novelas, más bien es un hábil articulista de lo cotidiano que tiene altos y bajos. Pero donde nadie le gana en lo sarcástico, para lo cual tiene maestría. 

Uno de los grandes aportes literarios, fue Humberto Correa Castillo con su “Historia de la medicina en Curicó”, libro que es una curiosidad histórica, donde narra los albores de la medicina en nuestra provincia, sobre médicos y sus anécdotas. De lo curioso se puede reproducir un párrafo que causó revuelo: “El día 5 de abril del año 1868, con el título de “Alarma” se publicaba en Curicó lo siguiente:…“ Ha sido degollado en el hospital de esta ciudad, un individuo joven i de buen estado de salud, sin más enfermedad que un tumor, no sabemos si en el pescuezo o en la garganta. Se dice que el infeliz ha muerto por no haberle hecho la operación  con el cuidado i tino que se requiere en dichos casos. El administrador ha oficiado al Intendente, quien obliga al médico delegado del protomedicato haga la autopsia..”

Otro caso que cuenta Correa Castillo, es la del médico Antonio Scharn cirujano con título en Breslau, Alta Silesia, que se instaló en Curicó, instalando la primera Botica de la ciudad en Alameda esquina Villota. Una parturienta se le agravó y falleció. La Indignación popular presionó a la autoridad y el juez lo encarceló, lo destituyeron de sus cargos y lo obligaron a abandonar el pueblo. Antes de irse, indignado, destruyó los medicamentos, frascos, ungüentos y regresó a Europa. Humberto Correa Castillo le puso sal y pimienta a las anécdotas médicas dejando un testimonio verdadero de documentación histórica.


Es muy saludable ver médicos intentando ser literatos, ya que es un arte propio de gente muy sensitiva y profunda, donde se prescinde de la lógica y de razonamientos frívolos. Algunos se han dedicado a la filosofía como una inquietud condicionada, pero en literatura, hoy solo sobresale Norman Merchack Apsé, recopilado en algunas antología y miembro de la Sociedad de Escritores René León Echaiz, donde tiene un fecundo quehacer, que ha culminado con el libro “ El peregrino y el vagabundo”.

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