domingo, 11 de septiembre de 2016

cien años del poeta y periodista Samuel Maldonado Silva (Samy Silva)


ARTICULOS, COMENTARIOS, REFLEXIONES Y POESIA 
CIEN AÑOS DEL POETA Y PERIODISTA
SAMUEL MALDONADO SILVA

                                                              Manuel Astica Fuentes y Samuel Maldonado Silva


SAMUEL MALDONADO SILVA, EL POETA OLVIDADO

(Artículo de 1983, escrito: Samuel Maldonado de la fuente)

En víspera de la aparición de un nuevo libro de poeta linarense, me ha incitado al serio y delicado trabajo de recorrer toda su obra, que se inicia en 1938 con “MAR DE CARACOLES”, por lo que su labor literaria estaría cumpliendo fructíferos 45 años, la que ha mantenido sin alardes, sin ostentación.

Maldonado Silva pertenece a la generación del 42, en la que se ubican Manuel Astica Fuentes (1906) linarense; Enrique Gómez Correa (1915) talquino; Carlos René Correa (1912) de Rauco; Juan Mujica (1908) curicano;  poetas más figurativos de dicha generación.

Aunque sus resonancias poéticas son un tanto surrealistas, que lo ubicaría en la generación anterior, podemos asegurar que se denota en su poesía, una acentuada búsqueda interior y un establecido universalismo.  Poeta sensitivo que se deja llevar por las imágenes primigenias, nostalgia desenfrenada por su tierra natal.

Nacido en Valparaíso, lo situamos poéticamente en Linares donde ha dado vida a toda su creación lírica así no podemos dejar de inquietarnos que ningún antologista lo mencione siquiera, ya que largamente su acento supera a otros poetas de la región.
Es sorprendente la naturaleza de su poesía, estructurada, en su mayor parte en base a lo que Huidobro llamaría “Creacionismo”.

No utiliza frecuentemente la formalidad del verso, sino más bien el arte estético del ritmo.  Pero, igualmente conlleva la realidad mágica de la palabra, la gestualidad y el simbolismo

YENDO HACIA LA NOCHE

CAPITULO I
VERSÍCULO TANTO

(Publicado en la revista Ancoa N° 2, noviembre año.)

1.      Mi padre y mi madre concibieron
mi cascabel, mi luna y mis estrellas.  

2.      Y salí a besar mi alegría
por los anchurosos caminos del día y de la noche,
con mi débil cintillo de miel y mandolinas.

3.      En esto estaba,
como en medio de crepitantes aguaceros,
bordando mi estandarte de volcanes.

4.      No recuerdo si pensando en el reloj
que mueve sus segundos a velocidad de caracoles.

5.      O palpando el musgo tutelar
de la esperanza,
la dorada coraza de la espera.

6.      Hasta que llegue a ser hombre
sin hilachas de amargura,
dispersas ya por el viento de los años.

7.      Entonces,
habiendo pasado la edad de la mistela
del alfajor y la vitrola
deviene en preguntarme:

8.      ¿Para qué sirven las campanas
de la iglesia
si no es para llorar a muerte?

9.      ¿Para qué sirven sus badajos
si no es para estampar en el aire
sus quejidos de misa

y procesiones?

El tiempo ha estado de parte del poeta con su desbordada sensibilidad a cuestas, igual que toda su generación, se ve acentuando las imágenes de la naturaleza maulina, las invocaciones son constantes.
“De la piel tan sedosa del durazno que semeja tu tez adormecida.
             Palabras con sabor a miel y guinda, que alhajan el sentido del ensueño.”

Es evidente que en  el libro de poemas “CANTOS PARA SOLEDAD”, nace un monólogo de amor, que logra penetrar en la intimidad del ser con un  lenguaje puro, tierno y reflexivo:
...Que adoro el cristalino son del agua
que entre peñascos va buscando el mar
y va a su paso fecundo del musgo
que su esmeralda en la rivera luce...

Y del libro que saldrá a luz, está este poema:

NACENCIA
En este instante está naciendo un niño
y es como decir
que se abre una corola o que se agita
un sensible manojo de violetas
o que una gota de rocío está palpando
los trémulos pétalos de un lirio.
Tal vez que un dédalo de angustia y de zozobra
palpita,
como sienes ardorosas,
un vagido perceptible
rubricado de gemidos.”



Pongamos fin al bloqueo literario de este excelente poeta “Maulino” y que su poesía bien concebida siga dejándonos con ese agrado silente:
En este instante está naciendo un niño y es como si estallara el universo preñado de lunas y de estrellas...                                                                                              

                                                                                                                                  Junio 1983.-

Samuel “Samy” Maldonado Silva
*Valparaíso, 3 septiembre 1916  +Linares, 13 febrero 1989
“Con la verdad no ofendo ni temo”
Manuel Quevedo Méndez

“Samy, mi padre, me llevó de la mano. Quería que lo acompañara a la imprentay mientras él terminaba de escribir algunas crónicas, para el otro día, me permitió jugar por ahí, "sin tocar nada". Los tipos eran unas curiosas barras de metal y había miles por todas partes.
Él era un experto que había estudiado Artes Gráficas. Me explicó que los tipos móviles los había inventado un tal Gutenberg en la Edad Media; con el paso de los años y después de varias visitas, me fue transmitiendo lacuriosidad por esta especie de arte y ciencia que fue la tipografía.

Las artes gráficas de aquellos años exigían varios talentos, entre otros, una ortografía decente, carencia quemi padre me criticaba ásperamente. También había que tener una percepción de la proporción, había que serbuen diagramador, especialmente cuando se trababa de diarios o revistas”.

Hasta aquí, la descripción del padre, realizada por el hijo. Leyendo con calma, vamos descubriendo que Samy, con autoridad paterna intrínseca -en palabras yhechos-, educaba casi lúdicamente a sus hijos; con el afecto que cada acción paterna lleva consigo.
Samuel Maldonado Silva, nació en Valparaíso el 3 de septiembre de 1916. Casado con Isabel de la Fuente (1940), con quien tuvo siete hijos: Samuel, Samy, Nancy, Lolita, Soledad, Francia y Daniel.

Hijo de un veterano de la Guerra del Pacífico, Don Félix Maldonado Miranda, quien participó en la Toma del Morro de Arica y en las batallas de Chorrillos y Miraflores, según constancia histórica. Su madre, Doña Alejandrina Silva Torres, natural de Viña del Mar.
Inició sus estudios en la Escuela Primaria N° 7, en Valparaíso. Luego, los continuó en Talca -hasta donde se trasladó, luego del fallecimiento de sus padres- en el Colegio del Salvador, de los Padres Salesianos.

Estudió Artes Gráficas y se radicó en Linares (1935), cuando ganó un puesto en el diario local, llamado "El Heraldo”. Buen cateador de la noticia le entregaba ironía y humor. Vino por tres meses y se quedó por 22 años en este medio escrito. Corresponsal -por largos años- de “El Mercurio” de Santiago. 

Sus primeros intentos intelectuales los publicó en el tradicional Peneca. Sus campañas periodísticas o sus columnas pronto llamaron la atención: la ironía de las “Cartas de doña Clarisa” y su programa “Sucesos”-que dirigió en las décadas de los ’50 y ’60- de Radio Soberanía; donde llegó a ser Jefe de Prensa, hasta 1986.

En Radio “Soberanía” empezó a trabajar el año 1952, permaneciendo en ese medio por largas tres décadas. “Sucesos” se transformó en periódico, en sociedad con Pedro Olmos, cuyas ediciones se entregaban en la casilla de correos. Quienes accedían a sus ejemplares, buen recuerdan lo “ingenioso” que resultaba ver y leer los ejemplares de “Sucesos”.

Destacado hombre de letras, incursionó con bastante éxito en la poesía, habiendo publicado numerosas obras; con las cuales logró obtener importantes premios. En Linaresestableció muchos lazos de amistad con diferentesintelectuales. Escribió numerosas obras literarias y creó periódicos y revistas. Su vida dedicada al periodismo recibió un reconocimiento conhonores a sus "50 Años de periodista".
Junto con Pedro Olmos (pintor), Manuel Fco. Mesa-Seco (poeta), Inge Linz, Ema Jauch y otras personas, fundaron el Grupo Ancoa de Artes y Letras (1945). El nombre Ancoa fue sugerido por Samuel Maldonado. Fundó una hermosa revista; a la cual también llamó Ancoa.
En Colecciones Ancoa, dirigida por Samuel Maldonado Silva, escriben Rubén Campos Aragón, Hernán Molina Morales, Manuel Fco. Mesa Seco, Gonzalo Vergara Meza, Edilberto Domarchi, Manuel Contreras Muñoz, Leopoldo Llanos, Enrique Gómez Muñoz, Alberto Reyes Lapiedra; Samuel Maldonado Silva. Las viñetas, en cada edición mensual de Colecciones Ancoa, pertenecían a Jaime Maldonado De la Fuente.

Samy no fue tras el aplauso ni el homenaje, cosas que naturalmente consiguió. Una curiosidad, que recordaba Olmos: Samuel Maldonado Silva en la Antología de Poetas del Maule -de Matías Rafide- no es incorporado por ser de Valparaíso. Otro estudioso, al publicar una reseña de los escritores porteños, no lo coloca por haber sido un escritor netamente maulino.

Junto a la práctica de su profesión y sus inquietudes literarias, Samy Silva, como periodista colegiado, contribuyó -como dirigente regional- a dignificar su trabajo y la del gremio junto a colegas de la región del Maule y por ello fue considerado como uno de los más destacados dirigentes y de un alto valor gremial.

No es menor un trabajo dedicado, en este recorrido por un largo camino; entregando la noticia importante del día; sus grandes virtudes ciudadanas y su significativa labor en beneficio de su ciudad adoptiva.
Linares fue testigo, que durante esos cincuenta años-cuarenta y tantos en Linares- toda campaña de carácter humanitario y/o acontecer importante, estuvo apoyado por Samuel Maldonado Silva, con su brillante pluma y su decidida participación personal.

De forma permanente, prestó colaboración a las autoridades comunales, provinciales y regionales ante problemas puntuales; que necesitaban de la prensa y de la radio. Valorizamos, con el correr del tiempo, a un hombre como Samuel Maldonado Silva, con honesto desempeño de sus funciones y gran valentía en su entrega -durante tanto tiempo- cuyas acciones de bien -en la sociedad- lo transformaron en un hombre público de real valía.
La vida y obra de Samuel Maldonado Silva fue fecunda y pródiga, dando vida, desde el diario y la radioemisora, a emblemáticas columnas y notas; respetando los principios en los cuales destacaba que “un periodista jamás debe ser noticia; solo debe buscarla y entregarla”
Samy fue un hombre espiritualmente inquieto, buscador de la verdad y de la belleza, bohemio y tranquilo, aun en los momentos en que la ingratitud pretendió rozar su corazón o desconocer sus valores personales.

Falleció en Linares, el 13 de febrero de 1988, curiosamente, el mismo día del periodismo. (Bibliografía: Pedro Olmos, Federico Zehnder (50 años de periodismo, 1985), Walter Pérez León (despedida, al amigo y colega). Diario “El Heraldo”, Tomo I, 1988)

(Artículo aparecido en el Diario El heraldo de Linares)


SAMUEL MALDONADO SILVA

(Artículo de Alvaro Labra)

            Periodista-novelista-ensayista y sobre todo poeta.  Nace en Valparaíso un 3 de septiembre de 1916.  A muy temprana edad pierde a sus padres, por lo que se radica en Curepto (Provincia de Talca), donde cursa sus primeros estudios e ingresa luego al Liceo Salesianos de Talca.  Finaliza sus estudios medios, egresando de la Escuela Salesiana con la especialidad de Artes Gráficas.  En 1936, don Justo Aliaga Cabo, lo recluta como periodista del Diario “El Heraldo” de Linares.

            Escribió en la revista “El Peneca”; por un largo período fue corresponsal de “El Mercurio” y como propietario del periódico “Sucesos,” desarrolla su impronta periodística (cuyo lema: “Con la verdad no ofendo ni temo”; que le generó más de algún problema). Desempeñó funciones en radio y ejerció como profesor de su especialidad.  Con Pedro Olmos fundaron el diario “Sucesos.  Su larga y fructífera trayectoria lo hacen acreedor por parte del Colegio de Periodistas de la Región del Maule (del cual fue cofundador), de un merecido homenaje por sus 50 años de periodismo en 1986. Además, intervino en numerosos encuentros y recitales culturales en la región y en la cofundación del grupo Ancoa de Linares en conjunto una vez más con - Pedro Olmos - y otros notables del quehacer cultural de la provincia, donde también es conocido como Samy Silva.

            Respecto del proceso y contenido escritural, Luis Fuentealba Lagos, opina que: “Es sorprendente la naturaleza de su poesía, estructurada en un lenguaje de suave ironía frente a una sociedad desorientada.  Hurga en una nueva actitud antropológica-histórica y en los destinos de los seres”.

            Por su parte Samuel Maldonado de la Fuente afirma que: “Sus resonancias poéticas surrealistas se diluyeron con el transcurso de los años para desarrollar razonamientos existenciales sobre el hombre y el universo. Fue poeta de sensibilidad y descubrimientos profundos…”

            Por último, su amigo Pedro Olmos señala que fue un “Buen cateador de la noticia, le entregaba ironía y humor.  Fue un poeta que buscó belleza a todo trapo y un bohemio digno de ser un personaje de Murger, profesión de difícil uso en la provincia”.

            Maldonado Silva integra la generación de 1942, en la que se incorpora Manuel Astica Fuentes (1906) de Linares, Enrique Gómez-Correa (1915); Carlos René Correa (1912) de Rauco y Juan Mujica de Curicó, entre los más relevantes.

            Sus novelas: “El ámbito Silencioso” y “En Tinieblas anda el hombre” alcanzaron excelentes críticas.

            En el marco de su impronta creativa, destacan: “Mar de Caracolas” (Poemas, 1938): “Rondas de ansias” (poemas, 1946); “En Tinieblas anda el Hombre”, (Novela, 1948); “A cuatro voces” (poemas en conjunto con Manuel Francisco Mesa Seco, Rubén Campos Aragón y Alberto Reyes Lapiedra” (1954); “El ámbito silencioso” (novela, 1958); “Cantos para la Soledad” (poemas. 1961): “El arte del Buen Manducar en Panimávida” (ensayo, 1974) y “Antología de 50 años” (poemas, 1983).

            Como buen periodista falleció el día de La Prensa, un 13 de febrero de 1988.

Referencias:
·         Maldonado de la Fuente, Samuel: “Visión Personal de la Literatura Curicana”.  Págs. 58-60.  Impreso en Talleres Valparaíso, 2008.



UN INVITADO DE PIEDRA
(texto del libro "Visión Personal de la Literatura Curicana" 2014)

Samuel Maldonado Silva (1916-1988) Valparaíso (Periodista)

Nació el 3 de Septiembre de 1916 en Valparaíso y falleció el 13 de Febrero de 1988 . Era hijo de Félix Maldonado Miranda, veterano de la Guerra del Pacífico y de la Toma del Morro de Arica y doña Alejandrina Silva Torres, una de las primeras mujeres fotógrafas de Chile. Sus padres fallecieron siendo él muy niño, por lo que tuvo que radicarse con una sus hermanas en la ciudad de Curepto, donde realiza sus primeros estudios y posteriormente en el  Liceo de Talca donde termina sus estudios humanísticos, egresando de La Escuela Salesiana de Artes y Letras.

En 1938, Justo Aliaga Cobo, tienta a Maldonado Silva para que se incorpore como periodista del Diario “El Heraldo” de Linares. 

Maldonado Silva pertenece a la generación del 42, en la que se ubican Manuel Astica Fuentes (1906) linarense;  Enrique Gómez Correa (1915) talquino;  Carlos René Correa (1912) de Rauco;  Juan Mujica (1908) curicano;  poetas más figurativos de dicha generación.
Sus resonancias poéticas surrealistas, se diluyeron con el transcurso de los años, para llegar a razonamientos existenciales sobre los destinos del hombre y el universo. Poeta de sensibilidad y descubrimientos profundos. En su poesía, una acentuada búsqueda interior y establecido universalismo.  Poeta sensitivo que se deja llevar por las imágenes primigenias, nostalgia desenfrenada por su tierra natal.

Nacido en Valparaíso, lo  situamos poéticamente en Linares donde ha dado vida a toda su creación lírica. Padre del autor de este libro, se paseo largos años por Curicó, participando de las tertulias, recitales y actividades culturales de la ciudad. Amigo de periodistas como Aquiles Meléndez Cabello, Luis Avila Quitral, entre otros.

Es sorprendente la naturaleza de su poesía, estructurada en emanaciones poéticas engastadas de imágenes armoniosas y de esencia vital, persistiendo un lenguaje de suave ironía frente a los convencionalismos dogmáticos de la fe. Hurga en una nueva actitud antropológica-histórica, y en los destinos adyacentes de la lógica.
No utiliza frecuentemente la formalidad del verso, sino más bien el arte  estético del ritmo.  Pero, igualmente conlleva la realidad mágica de la rima en “Mar de Caracoles” como en el poema  “CUANDO”:  

“Cuando mi alma ya triste se arrodille ante el ara
de mi absorta y antigua latitud de añoranzas.
Cuando mis dedos febriles se estiren cansados
queriéndose enredaren el trapecio de los días...
Entonces seguiré amándote y adentrándome
en tu fragante y fino corazón de violeta.

Y mientras que las horas eternicen su viaje
ceñiré tu recuerdo a mi tristeza madura.”....

Se permite, al igual que Pedro Prado, una superchería literaria en el poema a “Karammanech”, la que nadie imagina que es la novia de Fumanchú.
¡Karammanech!
Tus ojos oceánicos dibujados en el mapa
de mis ansias, son dos brújulas indicando naufragios.
¡Ah, niña, por la playa de tus caderas
igual que marineros ebrios,
caminan mis ojos cansados de algas y sirenas...!.
El tiempo ha estado de  parte del poeta con su desbordada sensibilidad a cuestas, igual que toda su generación, se ve acentuando las imágenes de la naturaleza maulina, las invocaciones  son constantes.
“De la piel tan sedosa del durazno
que semeja tu tez adormecida.
Palabras con sabor a miel y guinda,
que alhajan el sentido del ensueño.”..

Es evidente que en “CANTOS PARA SOLEDAD”, monólogo de amor, logra penetrar en la intimidad de su ser como un lenguaje puro, tierno y reflexivo:
...Que adoro el cristalino son del agua
que entre peñascos va buscando el mar
y va a su paso fecundo del musgo
que su esmeralda en la rivera luce...

Este poeta ha sufrido un bloqueo literario, ya que Matías Rafide en su antología de poetas de la Región, no lo considera. Este excelente poeta “Maulino” que en su poesía bien concebida sigue dejándonos con ese agrado silente:
“En este instante está naciendo un niño
y es como si estallara el universo
preñado de lunas y de estrellas”...                                                                                               
Foto junto a su hijo sam y en otra foto junto a su hija Nancy

En Julio de 1986 , el Colegio de Periodistas de la Región del Maule, del cual fue uno de los fundadores, le rindió un homenaje por el cumplimiento de 50 años de periodismo, que desempeñó en el desaparecido “El Peneca”, por largos años en “El Mercurio” , en el diario “El Heraldo” de Linares y como propietario del periódico “Sucesos”. Realizó roles en Radio y desempeñó labores de profesor de su especialidad.
Obra:
“Mar de Caracolas” (1938) Poemas.
“Rondas de Ansias” (1946) Poemas
“En Tinieblas anda el Hombre” (1948) Novela
“A cuatro Voces” (1954) Poemas (cuatro autores)
“El ámbito silencioso” (1958) Novela
“Cantos para Soledad” (1961) Poemas.
“El Arte del Buen Manducar en Panimávida” (1974) Ensayo
“Antología de 50 años” (1983) Poemas


POEMAS

Canto a Linares

Aquí donde el rumoroso río Maule
da sus embestidas de macho bravío,
poniendo temblor en las riberas,
aquí,
empieza la provincia de Linares.

Y cruzando larga senda,
Por ubérrimas tierras de viñedos
Y esbeltas araucarias y palmeras,
Trasplantadas de otras extrañas latitudes,
termina la provincia
en las no siempre apacibles aguas
del Perquilauquén traicionero.

Es la provincia de Linares,
No pisada por las huestes de los Incas,
Que no pudieron vadear
El Maule caudaloso,
Por donde otrora los faluchos
Llevaron nuestro trigo a California.

¿De dónde vinieron las Palmeras,
de donde la fantástica araucaria
que quedaron en Linares,
trasplantadas,
como los hombres que hasta aquí llegaron
y enraizados se sumaron
al generoso venero de las vides y del trigo ...?

Violento, el río Maule fue vencido
Y hoy sus aguas, sajelando las riberas,
Con su pienso de ripios y de arenas,
Va siendo detenido en sus deseos de llegar al mar.

Aun es lenta la contienda de sus aguas,
Que va dejando en los trigales y viñedos
Su nutricia sustancia misionera,
Y a la orilla, entre las piedras,
Nuestra gente va lavando
Refajos nupciales y pañales.

Y los peces – salmones, pejerreyes –
Sus escamas le dan al río Maule,
Un dorado espejismo,
A su paso por corrientes y raudales.

Si decimos río Maule,
Nacido en la nieve omnipotente,
La palabra se armoniza con Linares,
San Javier de Loncomilla,
Reina Luisa de Parral.

Se armoniza con los pueblos y villorrios,
Donde el trigo se ondula cada año
En rubias sementeras.
Donde se hace más dulce la dulce remolacha
Y los arroces se anticipan como ofrenda
Para el albo mantel de los chilenos.

Se armoniza con las uvas venturosas,
Con las chacras de las prietas mazorcas y lechugas.

Es Linares, la Provincia,
El río Maule,
Hermandad de néctares gloriosos,
Para ir por la anchura del camino,
Estrechando las manos generosas de las gentes.

Así es Linares, así es el río Maule.


CANCIÓN DE DESAGRAVIO AL CHANCHO EN PIEDRA 

Esta es mi canción de desagravio,
al purpúreo
y sabroso
Chancho en Piedra
olvidado en la epopeya de los guisos
que ornamentan
el blanco mantel de los chilenos.
Del norte llega
la primera sangre nutricia del tomate
cuando asoma sus primeros
penachos de color y de cerezas,
de fragantes frutillas
y borgoñas
el grávido verano de cada año
como si estuviera
mirando el almanaque.
El tomate
que es pecho de la lloica y fiesta de sabor en mi garganta,
pues empieza su reinado de verano,
como el trigo
llega acezando en el lomo del verano,
como un regalo de Pascua anticipado
y aquí lo está esperando
la cebolla
el ajo picante
que muerde la garganta.
Y lo espera la piedra de granito
labrada con la astucia del chileno
para que quede áspera
y el jugo
ornamente cada hueco de aroma y de ventura.
Sí, mi amigo,
cuando llega la sangre nutricia
del tomate y la hortaliza,
como el mote y el durazno
el sabroso sentir del Chancho en Piedra.
Y esta es mi canción de desagravio
porque Pablo de Rokha se olvidó
el Chancho en Piedra
al aliñar su epopeya de comidas.

Allí en el sudoroso camino
del verano,
a la orilla del riel
o del cemento que es sendero almidonado,
allí, con su pueblo
y con su vino fatigado en cantimploras,
mordido con la frase sagaz
del roterío,
nació,
machucado con cebolla
y sal prosaica,
este guiso que a la orilla de los ríos
o a la sombra gentil de las pataguas
va entregando el deleite
arrebolado del tomate
que muestra sus celdillas de jugo
con minúsculas monedas amarillas.
Ha sido la merienda
del momento
para entrar en la batalla del vino y la sandia
cuando es larga la siesta veraniega
y sonoras guitarras
van urdiendo el cantar venturoso de las chacras
y el sol está mordiendo
la corteza
de los gajos de uva negra,
mientras es ágil la pezuña
macilenta
tras el pienso
y la ojota va trazando
filigrana
en el reguero.
A la orilla del río Loncomilla
guarnecido
de ripios y de arenas,
hay manos hacendosas que preparan,
sabiamente,
el Chancho en Piedra
y a la vera
de Talca,
el río Claro, donde suena el agua
de abolengo
y humedece su canilla don Quijote,
está la mano amiga
que prepara,
igual que la albacora y los salmones,
con sabor apetecido
el Chancho en Piedra.
Amigos, os convido en estas tardes,
dejando
el filamento del asado,
el agua manil
y los cubiertos
a degustar
con fragantes tortillas de rescoldo,
laborada por manos sarmentosas,
la alianza
del tomate y ají verde,
del ajo y la cebolla,
-condumio estilizado-
en el cóncavo refugio
de una piedra bien labrada.

¡Bienaventurados, amigos,
aquellos
que apetezcan
un sabroso Chancho en Piedra
este verano!

LA MARIPOSA DE LA MUERTE

Más allá de las centurias, quizás de los milenios,
la Mariposa
circundaba los altares con su frágil,
etéreo, inconsútil vuelo
y su trémulo abanico de colores
señalaba en grandes giros
como Diosa de la Vida y de la Muerte,
el signo débil que, al hombre,
con frágiles serpentinas, ataban a la Tierra.
Más allá de Catay y de los Incas,
desde que naciera la pezuña de las bestias,
acaso los atlantes de Tula,
levantaron aras, menhires y dólmenes,
el áspero granito de obelisco y de pirámides
para danzar con preces de incipiente catecismo,
todo irisado de huidizas mariposas.
La creencia era torva en las estancias,
según cuentan las piedras y el papiro,
pues, en la hora fatal de los enfermos
la Mariposa de la Muerte
blandía su abanico de colores
para fijar el deceso inexorable.
Han pasado las centurias, acaso los milenios
y tras la áspera piedra
llegó la Apocalipsis con sus rudos jinetes
sobre el mar y el viento, las flores y las faunas,
extendiendo la pócima que extingue a las especies,
para que nadie escuche las trompetas
del juicio final vaticinado.
Los vientos sures y los nortes,
los reverentes alisios,
las pluviales y oceánicas aguas,
intoxicada la quimera de pez y caracolas,
quizás hasta el último latido de las aguas abismales.

Frágil como el mimbre
la esperanza fugitiva deshilacha sus estambres,
así como disipan su oropel
de limitada vida las polillas.
Se está quebrando el ritmo sutil
del musgo y del nenúfar,
el abedul esbelto, de las soberbias araucarias,
de la sabrosa drupa del durazno.
Se está quebrando el ritmo sutil
del musgo y del nenúfar,
del abedul esbelto, de las soberbias araucarias,
de la sabrosa drupa del durazno.
Se está quebrando el ritmo musical de los gorriones
y el tobillo de los ciervos y gacelas,
las garras del león,
el trigo de la hogaza cotidiana
y, sin pensarlo, el átomo y sus guerras.
Es el fin de los novios,
del amor y de los anillos nupciales,
se rompe el cristal de gemidos y del llanto.
Se oscurecen los aljibes que son los espejos de la Luna.
Habrán de enmudecer los campanarios.
Habrá carcoma en los fecundos vientres
con la muerte presentida.
Hasta la soledad será más sola y litigada.
El corazón trizado en sus horarios.
La arena de los mares perdiendo su salmuera.
En lo alto, derrotado el Padre Sol
de ardores milenarios.
El alma vestida de mil cruces
será como un herido cóndor.
Computando sus instantes finales,
el cerebro perdido en sus neuronas,
computará los hoscos jeroglíficos
de la angustia y de la sombra.
Y así, otra vez,
después de las centurias o de los milenios,
la Mariposa de la Muerte,
esta blandiendo su trémulo abanico,
en las amplias estancias de la tierra...!

MUNDO SUBTERRANEO
(Inédito)

Hay mundo subterráneo
en la sima de la tierra,
hasta un día llegaron
los dioses extraterrestres,
-          forasteros del espacio –
oteando en sus meandros,
buscando volcánicas ascuas,
el magma vivo,
similares a su clima de horridas galaxias.
Allí viven, en la orilla
de calmos ríos, densos mares,
caricias ignotas,
a donde por grutas extraviadas
llegan los peces abisales.
Los dioses extraterrestres
llegaron desde el nivel de la luz,
desde los soles las estrellas
allí viven inmersos junto a los cantiles
del límite profundo de la tierra.
Un mundo de pétreas lavas,
Catedrales de brillantes estalactitas,
Castillos de ardientes alabastros,
símil de las galaxias olvidadas
¿en alfa centauro o en el Cisme...?
Se quedaron
en la cuasi infancia de la Tierra
y reptando por túneles y grutas,
después del milenio de los hielos,
buscando su mundo de ascuas vivas
en la entraña de la tierra,
junto al magma tutelar
de los volcanes.


PROFECÍA
(Inédito)

No serán las hormigas
ni las torvas alimañas de la jungla
los pobladores de la Tierra
cuando el hombre
haya finado su existencia.
¡Solo arenas,
solo la vastedad de las arenas...!
En el milenio de seis mil
el sol tendrá contados
en mil siglos su existencia.
Ya en el mar estará en el estertor
de su presencia,
la vida en coma
en la sima de todos los océanos.
Recordad:
¡Arenas, vastedad de arenas...!
Las dunas habrán cubierto
los altos rascacielos,
las enhiestas catedrales,
las elevadas chimeneas del smog.
Arenas saháricas cubriendo
la osamenta humana,
los osarios de antílopes y garzas,
las Biblias y misales.
¡Arenas, solamente arenas...!
Talados, los bosques calcinados,
disecadas las plantas y los trigos,
volatilizados los oxígenos,
sin nieve las alturas,
fenecido el verde musgo,
fabulosas corrientes
en los cauces de los ríos,
sajelando las riberas.
¡Solamente arenas,
en el aire arenas,
solamente vastedad de arenas...!

VIAJE A LA NOCHE
(Inédito)

Con tu enojo no voy
hacia la noche, niña,
porque bien sabes que para mi
la noche
se apretuja o se revuelca
en el duro cauce de las calles
y allí se estrella
con el frío que muerde
la voz destemplada
que escancia el manicero
o pone sordina a la voz iracunda
de los ebrios
o triza la risa hueca,
crepitante y desgastada
de las compañeras
del sexual bocado de las horas.
Con tu enojo no voy
hacia la noche, niña,
si con el suave filamento de tu risa,
platería para las estrellas
de mis noches,
espigas de dorados granos
que voy segando hora tras hora.
Ahí como un río rumoroso,
como fino cascabel enmudecido,
como fina sierpe de indecible huella,
iré
por el anchuroso cauce de la noche
tactando la epidermis de los gritos,
limando en cada esquina la voz
de las castañas y piñones.
Acaso hunda mi mano en los bolsillos
para dar una moneda a aquellos niños
que tienen su cuna
en los resquicios
de puertas y cunetas.
Por eso, con tu enojo,
yo no voy hacia la noche.
Si con tu presencia en mis sentidos
-          junco o fucsia,
muselina, polen –
ajorcas para las horas de la noche,
alfombra quieta para el duro
hierro de mis pasos.
Con tu enojo yo no voy
hacia la noche,
si con el velo nupcial de tus palabras
y tus besos,
inclinando mis sueños reverentes.
Para el limón ácido del tiempo
ni luna ni estrellas ni rocío
ni el vino ni el ron ni la piscola,
no tu enojo
solo el ánfora de tu estelar sonrisa,
plumilla del rocío, liviana cruz,
fino silicio, sutil desvarío,
roja flor del cacto,
arena sin espuma, ala y llanto.

NADA MAS QUE ARENAS

No serán las hormigas
ni las torvas alimañas de la jungla
los pobladores de la Tierra,
cuando el hombre
haya finado su existencia.
¡Sólo arenas,
sólo la vastedad de las arenas...!
En el milenio del seis mil
el sol tendrá contada
en mil siglos su existencia.
Ya el mar estará en el exterior
de su presencia,
la vida en coma
en la sima de todos los océanos.
Recordad:
¡Arenas, vastedad de arenas...!
Las dunas habrán cubierto
los altos rascacielos,
las enhiestas catedrales,
las elevadas chimeneas del smog.
Arenas saháricas cubriendo
La osamenta humana,
Los osarios de antílopes y garzas,
Las biblias y misales.
¡Arenas, solamente arenas...!
Talados, los bosques calcinados,
disecadas las plantas y los trigos,
volatilizados los oxígenos,
sin nieves las alturas,
fenecido el verde musgo,
nebulosas corrientes
en los cauces de los ríos,
sajelando las riberas.
¡Solamente arenas,
en el aire arenas,
solamente vastedad de arenas...!

HOMO BIONICUS

El año tresmil
biónica será para el hombre
su tragedia.
Para el amor, biónicos cupidos
Tendrán carcajadas de láseres.
La polución será de electrizantes  iones,
en el mendrugo azul cobalto,
extraños carburantes de la sima
circulando por las venas
de ebonita.
Transistorados en sus neuronas,
las fibras del cerebro
computarán el pensamiento en quantas.
Y en una nave sideral
el alma anémica
irá a fortalecer sus auras desflecadas
en la arena radiactiva
de las playas de venus o de orión.
Y es así
como un día del tres mi1
tal vez el hombre morirá
de cirrosis a un tornillo.

NACENCIA

En este instante está naciendo un niño
y es como decir
que se abre una corola o que se agita
un sensible manojo de violetas
o que una gota de rocío está palpando
los trémulos pétalos de un lirio.
Tal vez que un dédalo de angustia y de sosobra
palpita,
como sienes ardorosas,
un vagido perceptible
rubricado de gemidos.
Como lenta pasa la arena en el tamiz
cabalgaron los minutos
y tuvo la espera un nupcial lapso,
la sombría estela de las noches,
la unión y eterna poesía de los días en que el alba se desflora
como rojos amarantos.
En este instante está naciendo un niño
y  es como si estallara el Universo
preñado de lunas y de estrellas;
acaso sea como el instante mismo
en que el mar abre sus fauces
para dejar caer en la arena salvadora
la escrita botella del naufragio.
Ha pasado en instante del gemido y del sollozo y de sollozo,
sólo  queda  un adarme  de los sezos
y sensible como un párpado,
quizás a punto de quebrarse como un cirio,
el niño,
incipiente como el lirio del alba,
es ungido brote,
opaca gema para ser pulida,
incierto llanto,
pañal y muselina.

lunes, 15 de agosto de 2016

NERUDA Y LAS BUCOLICAS VERSAINAS

NERUDA Y EL NARANJAZO 
por Samuel Maldonado de la Fuente

Pablo Neruda se dio tiempo para todo: para viajar, para coleccionar, para amar, para jugar, para hacer política, para departir e incluso para escribir muchas veces más de lo debido.

Casado con Matilde Urrutia, descrita en no pocas oportunidades como una leona a la hora de defender los privilegios de su tenorio, no temió, en tan asentada etapa de su vida conyugal, poner a prueba la integridad de una construcción afectiva que a sus amigos ya parecía monolítica.

Los quebrantos de salud y la situación política del país constituían un nuevo y mayor motivo de tormentos.

En un opúsculo de apenas ochenta páginas, obra de don Juan Ramón Astorga Bamga, antigua cepa de Curicó, aparece en pleno canto a la materia la figura de Pablo Neruda. El volumen se titula “Perfil sinóptico del naranjazo curicano”. Ramón Astorga cuenta cómo se generó el cuadro de la contienda electoral que, con el nombre de “naranjazo”, llegaría en 1964 a sacudir los cimientos de la vida política chilena al destituir bruscamente de opción efectiva en la carrera presidencial de ese año a Julio Durán Neumann, postulante de centroderecha.
En opinión de don Juan Ramón Astorga Barriga, recio paladín del socialismo, el azar se encargó de sacar al país de sus modorras políticas, precipitando a destiempo virajes electorales que, lejos de galvanizar la unidad de la nación, no hicieron sino poner de relieve la flojedad de un lenguaje público adverso a la incoherencia.

Con todo, don Juan Ramón Astorga no se priva de pintar los fragores de la batalla que permitiría a la izquierda allendista elegir diputado por Curicó al médico pediatra Oscar Naranjo Arias y de paso, como por carambola, frustrar las expectativas de triunfo del Frente Democrático (Julio Durán Neumann) en la justa presidencial. Le cupo a Pablo Neruda, participación activa en favor del candidato que había de promover el “naranjazo”. Por ejemplo, en plena campaña pasan por el pueblo de Rosario precisamente a la hora de almuerzo.

El negocio de “Juan y Medio”, situado en el lugar, ofrece verdaderas excelencias en el plano criollo. Pablo Neruda se detiene y considera lícito repetir la frase de Prat: “Ha almorzado la gente? Invita a que lo imiten en su movimiento.

Comienza, ante Juan y Medio o Juan Barrera, el propietario, con proposición de una cazuela de ave; sigue con un trozo de cabrito al horno acompañado de porotos granados; continúa con un pastel de choclos, del cual, y no por falta de apetito, sólo alcanza a servirse la mitad. Finalmente, terminada la limpia faena, como buen matador, extrae de un bolsillo interior una whiskera de plata y apura un sorbo digestivo.

“Para bajar estas exquisiteces bucólicas que bien merecerían un poema”, Explica.  Juan Ramón Astorga’ opta por un trago de vino tinto. En uno de esos días de “ardiente impaciencia” electoral, Neruda y Juan Ramón componen en comandita unas versainas panfletarias. Neruda las olvida. Juan Ramón Astorga las conserva, las reproduce.

Ello lo obliga a tomar contacto con la Fundación Neruda hartos años después para obtener el permiso de publicación.

La gente de la Fundación carece de constancia acerca de la autoría de Neruda. No es necesario conferir permiso. Las versainas escritas en un bar por Neruda y Juan Ramón en 1964 responden a exigencias combativas de línea gruesa:

“Un saco de pecados capitales
recibe Chile de los LIBERALES.
Allende, ha sido largo este dolor /
conservado por el CONSERVADOR.
/ Allende, ya la patria está cansada /
de la miseria RADICALIZADA...”.

‘‘Pablo Neruda se había contagiado con el virus electoral que estaba alcanzando relieves dieciocheros”, reflexiona Juan Ramón Astorga.


Ese año la elección presidencial la perdió Allende, no obstante, el triunfo del doctor Naranjo. El pánico prematuro en las filas del Frente Democrático obliga a posponer las pretensiones de Julio Durán en beneficio de la postulación democratacristiana de Eduardo Frei. A juicio de Juan Ramón Astorga y de su prologuista, Manuel Mandujano Navarro, un drama de equivocaciones. Se confunde la natural victoria de Naranjo con una “debacle” en los cotos de centroderecha. La culpa no es de Naranjo. La culpa es de los que carecen de óptica para apreciar la realidad de la situación. Neruda contribuye en silencio.

jueves, 21 de julio de 2016

CARLOS RENE CORREA, POETA LARICO DE RAUCO

SIGNIFICACIÓN DE LAS COSAS EN CARLOS RENE CORREA
por Samuel Maldonado de la Fuente
Poeta, escritor y ensayista.


La aldea

Carlos René Correa es un símbolo de Rauco, que en idioma aborigen se llama “Ragco” o " Agua de Greda" o " Agua Gredosa" de un lenguaje Chincha chileno. La aldea estuvo habitada por los indios Curi que se expandieron hasta la Huerta del Mataquito, donde se mezclan con  tribus Incas invasores de todo este territorio y que le trajeron las primeras enseñanzas del cultivo agrícola. Situada a diez kilómetros de Curicó,  este pequeño poblado,  casi como una aldea, llena de significaciones, simbolismos y maravillas, como las pinturas de Marc Chagall, ve el nacimiento  del poeta un 18 de septiembre de 1912, cargando con el sello de la Chilenidad.

Fue entonces, cuando al acontecimiento de este nacimiento, partieron sus familiares hacia la serranía en busca de “Ñá Anastasia”, la partera que llega amarrada en su yegua overa por la solitaria calle de la aldea. Esa era la memoria que el poeta rememora en “Biografía de una Aldea”, donde recuerda a su padre, a quién describe como “un hombre de espíritu limpio y corazón pastoril”.
Podemos iniciar el imaginario recorrido por su vida, realizando una fuga hacia esa lejana época, donde el río Teno y el Lontué amalgaman el nombre de Mataquito, probablemente derivado del quechua "matha" (médula) y "cutún" (estrujar), que significa "estrujar la médula".

Rememora en sus escritos al Rauco amado: “Rechinan los goznes y mi alma los escucha y busca aceites de los olivares del abuelo Buenaventura, para que ellos guarden silencio”. “El río Teno había crecido en crespas aguas y su vorágine cabalgaba potros espumantes hacia las lejanas playas de Iloca”. “Así “era el gran río de mis sueños”, describiendo la visión del día en que vio la luz.

Nació en Rauco, al igual que Alejandro Gutiérrez, poeta de los viajes marinos y por lo tanto las dos voces firmes de esta tierra de viñedos y áridas serranías. Nos dice el poeta: “En la solitaria calle de la Aldea crecieron mis ojos y comencé a conocer la vida”. Los primeros años discurrieron para él, entre caminos polvorientos, esteros que eran su pequeño océano torrente corriendo al mar,  cerros desprovistos de arboledas en juegos de juventud. Va enclavando  memoria y sentimientos, de las primeras enseñanzas religiosas en la pequeña parroquia que lo marcan para siempre.


Fue una mañana de Abril de 1924 “fría y azulenca”, como lo recuerda Carlos René, que en compañía de su padre, se aleja de la Aldea para ir a Santiago donde realizaría sus estudios humanísticos.  El pequeño y frágil niño desprende el sollozo natural de la partida, atrás queda su madre y sus hermanos, su juegos de niñez y el calor de su casa de adobes. El viejo tren de la costa resopla como un mamut y lo lleva primero a Curicó. La ciudad de principios del siglo XX, posee una serie de interesantes ingredientes, que está marcada por una acentuada emigración de escritores y poetas. Los espectros para la educación y su conformación como ciudad, tienen límites muy restringidos. Un Curicó colonial está ante nuestros ojos. La ciudad limita entre viñas, dispersas casas patronales y callejones polvorientos.

Venimos saliendo del siglo decimonónico, con visión retiniana y  vestigios del romanticismo.  El siglo se inicia con los periódicos  “La Prensa”, “La Alianza”, “El Heraldo”, “La Nación”, “La Democracia”, “La Idea”, y el Diario “El Comercial” el medio que más incentivó en su época, la literatura.

Santiago y su obra

Entre 1924 y 1935 estudió en el seminario de los Ángeles Custodios, de Santiago donde tuvo oportunidad de ser alumno del poeta Francisco Donoso.
 
Ya en Santiago en 1936, publica su primer libro “Caminos de Soledad” con el apoyo de Samuel Lillo patriarca  de esos tiempos, quien pide a Carlos Nascimiento para que edite este libro. Más de 20 obras engalanan su trayectoria de hombre dedicado a las letras.

En los círculos literarios de la capital, constata que existen por lo menos diez o doce poetas de primer orden en el país, que hace las veces de biombo de autocomplacencia que oculta a poetas de la talla de Carlos René Correa, Augusto Santelices, Jorge González Bastidas y otros representantes de las corrientes naturalista, criollista y lárica de la región del Maule.
El poeta labra amistad con Jerónimo Lagos Lisboa y traba vínculos indisolubles en el tiempo con Jorge González Bastidas, visitando frecuentemente su casa de Infiernillo a orillas del Maule rumoroso, esto le permite cimentar su propia obra y fortalecer su carácter lárico.


El poeta y su condición



Fuera de Pablo de Rokha, que debía recorrer duramente todo el país vendiendo los libros que ellos mismo  editaban, ningún poeta chileno ha vivido o podría vivir exclusivamente de sus obras. Y esto es grave, un obstáculo a una labor creadora que necesita continuidad y dedicación en grado que llamaríamos de oficio, en contra de la opinión general o hasta de las bondades que se permiten los mismos poetas, como aquella de Jean Cocteau, que afirma que "poeta es un escritor que no escribe", y la de Saint-Pol Roux, que colocaba un letrero que decía "El poeta trabaja" cuando se retira a dormir.

Poetas como Teófilo Cid y Pablo de Rokha, para citar casos recientes, pretendieron unir la poesía a la vida y fueron descalificados como "bohemios", pese a que Pablo dejó cerca de veinte libros inéditos y Teófilo Cid era un ejemplar hombre de letras, en constante actividad, y alcanzó a publicar media docena de obras. Su presencia en la sociedad era una acusación y llegaba a ser "cuando no inoportuna, deprimente", como dijera el mismo Teófilo Cid a la muerte de Pablo de Rokha.

Por esto, entre nosotros, los poetas por lo general suelen refugiarse en los resquicios que les dejan libres, los desperfectos de las maquinarias, de la burocracia, horas de clases semanales, la hora de colación, o el intervalo entre cada paciente y por lo tanto, nunca dejará en segundo plano su obra creadora. Pero si las labores burocráticas son opacas o innecesarias producen serias frustraciones, y si el poeta decide hacerse "responsable" termina muchas veces por sepultarse bajo el polvo de los expedientes, según la expresión de Paul Valery.

Por esto, creo que en nuestro medio no  ha dado el tiempo humano al poeta ciento por ciento, como lo fuera Carlos René Correa, que desarrolló en silencio y sin ostentación su producción literaria. Con razón ha dicho Gonzalo Rojas: "...si mi palabra no hubiese sido escuchada: ah, entonces no habría sido igual! En eso voy. Abriendo el mundo, como puedo, con mi palabra, que es sólo parte de la palabra de los poetas".


Esa es la época del nacimiento y primera juventud de Carlos René Correa. Debo decirles con cariño y orgullo natural, que tuve la gran satisfacción de haberlo conocido, y ser su amigo, de pasearme con él en innumerables ocasión por Rauco y Curicó.

En una anécdota que lo refleja, en el año 1984 me tocó el privilegio de organizar el cincuentenario del fallecimiento del poeta Alejandro Gutiérrez de Rauco, en la casa donde naciera éste, Carlos René Correa viene en compañía de Manuel Francisco Mesa Seco, Braulio Arenas, Manuel Astica Fuentes, entre otros. Al término de la jornada vamos de visita a una “Quinta de Recreo” organizada por el folklorista Cheo Fredes. Carlos René expresa allí: “Soy como las viejas Victorias que deambulan por las calles de Curicó, a las que ya nadie reconoce”.

Su poesía lo retrata estéticamente. Jamás mostró a través de su lírica un pesimismo que podría hacer mórbida su creación, sus imágenes trasuntan una fuerza que invaden la tela, con cuyo pincel lleva a la realidad plena. Eso es Impresionismo, lleno de imágenes primigenias, naturales de una patria propia y original.

Fluye de su pluma, esos cantos diáfanos, suaves y cristalinos, musitándolos casi en sordina, como susurros al oído del espíritu, esa poesía de su corazón, la trasvasija en versos con delicado aroma creando una aura emocional que es un verdadero amor por la vida. Con su fuerza expresiva natural, el poeta pretende develar lo esencial de las cosas, en la soledad de sus preocupaciones.
Desde su aldea; como la de Jorge González Bastidas, en Infiernillo; como la de Max Jara en Yerbas buenas, como la de Rubén Campos Aragón en Linares; Como la de María de Tapihue; emerge Carlos René Correa en Rauco, con sus versos emotivos, láricos, de honda preocupación social, que cada día nos maravilla más. El poeta tiene esa vocación social que comparte con los demás, líneas de pan, de amor, líneas de fe, nostalgia de un pasado que cabalga sus versos. Las cadencias de su poesía, deambula entre los cerros, las nubes, la luna, los puquios y los personajes del pueblo, que emergen con magia a través del recuerdo de Rauco.

Es a su vez, un poeta místico que eleva sus versos a las fuerzas divinas, aunque no deja de ser telúrico. Su voz suena a nostalgia desenfrenada, emergen aquí sus evocaciones rauquinas, cuyas imágenes son el hombre frente a su hábitat, tendiendo al infinito.

La mayor intensidad poética de su obra, radica en la naturaleza humana y social; sus personajes, se enmarcan en un universalismo terrenal; amar al pueblo como al arte, por lo tanto unirlos en una columna vertebral, nacida de un sentimiento mesurado, con la hondura del pensamiento reflexivo.

En suma, un autor para ser leído detenidamente y cerrar suavemente sus páginas y volver a leer...

“ Otoño con manteles
de pámpanos y colmenares.
El día muere en la cruz
y alza un árbol.
Todo es memoria
sin nostalgia
de amores pasajeros
río de luces
en la mano de la tarde.”

Carlos René Correa, como hombre, como poeta, quedará pegado a nuestra tierra como agua cantarina y serpenteante que no cesará su carrera hacia el mar, como los puquios rauquinos de sus poemas, como lo hicieron Augusto Santelices, Pablo de Rokha, o Alejandro Gutiérrez.
Su imagen de poeta lárico estará siempre junto al mar, a su tierra honda y profunda, gredosa como los crepúsculos y que elevarán sus poemas en su materia cósmica a través del tiempo.
Al inicio del libro ¿Quién Soy yo? Dice:
Alguien golpea mi puerta.
- ¿Quién?
Soy la Aldea, me responde
Es Rauco, que en idioma aborigen significa “Agua de Greda”, quien me despierta de un sueño.”

Carlos René Correa.

Solíamos encontrarnos en Curicó cuando llegaba de Santiago, me traía sus libros autografiados y nuestro punto de encuentro, era la “Botillería El Patito”, de propiedad del historiador Patricio de los Reyes Ibarra donde  íbamos al aperitivo del mediodía que finalizaba a las 21 hrs. de la tarde, entre conversa y conversa.

Carlos René Correa recuerda su partida de su natal Rauco: “fue una mañana de abril de 1924, fría y azulenca, cuando en compañía de mi padre partía a Santiago”. Mis lágrimas de niño caían sobre el caballo...allá quedaba mi madre, mi hermano menor, mi perro Vulcano y mis gatos”.

Siendo redactor del Diario Ilustrado de Santiago, una tarde apareció en su oficina, un tanto destartalada, una jovencita de melena rubia, con grandes ojos azules, rostro encantador; delgado como una espiga, quien le trajo un poema:
“El sol se hirió la cintura
En una peña del mar
Inútil lo lava el agua,
Nunca lo podrá sanar”.


Dialogaron brevemente, él le pregunta su nombre, ella responde Mónica Silva. Al poco tiempo dejó su vida solitaria, porque María Silva Ossa y no Mónica como ficticiamente se presentó, se convirtió en su amada esposa con quien tuvo ocho hijos y a ella dedica ese bello poema:


“Se desgajó tu cuerpo
y te nació una flor....
Ha crecido mi nombre
junto con el amor:
el hijo sabe el canto
de mi nocturno don”

Nació en Rauco, al igual que Alejandro Gutiérrez, poeta de los viajes marinos y por lo tanto las dos voces firmes de esta tierra de viñedos y áridas serranías.
Este pequeño poblado, que el poeta recuerda casi como una aldea, llena de significaciones y maravillas como las pinturas de Marc Chagall.

En 1936, publica su primer libro “Caminos de Soledad”. Más de 20 obras engalanan su trayectoria de hombre dedicado a las letras.

Falleció en Santiago a los 87 años, cuando aún conservaba el vigor poético, si bien afirmaba modestamente que era un desconocido entre su pueblo. En verdad Carlos René Correa fue uno de los literatos más prolíficos de esta tierra.

“Caminos de Soledad” (1936) Poemas.
“Romances de Agua y Luz” (1937) Poemas.
“Significación de las cosas” (1940) Prosa.
“Romances de Santiago del Nuevo Extremo” (1941)
“Quince Poetas de Chile” (1941) Ensayo.
“Cuento y Canción” (1941)
“Poesía en la Bruma” (1942).
“Tierras de Curicó” (1943).
“Poetas Chilenos” (1944).
“Comienza la Luz” (1952).
“Biografía de una Aldea” (1957)
“Gris” (1959)
“Poesía” (1970)
“Jorge González Bastidas: El poeta de las Tierras Pobres” (1070)
“Luz y Poesía del Seminario de los Ángeles Custodios” (1971)
“Poetas Chilenos del Siglo XX” (1972) Ed. Zig – Zag.
“Camino del Hombre” (1974).
“El Árbol y sus Voces” (1982).

LEONIDAS RUBIO EL ACTO SIMBOLICO

MURMULLO SIMBOLISTA DE LEONIDAS RUBIO.
Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente

“Somos como enanos sentados sobre hombros de  gigantes;
en consecuencia vemos más y más lejos que ellos, pero no
por la agudeza de nuestra visión, sino porque nos han
alzado y nos llevan hombres de enorme estatura”.

Bernard de Chartres 

Estaba en una actitud de meditación contemplativa, cuando una portada del libro “Murmullo frente a Sillas vacías”, donde aparece una imagen de “La Ciencia Inútil o el Alquimista” de Remedios Varo, despertó mi curiosidad. Esencialmente por su portada esotérica con un alto contenido simbolista. El autor es Leonidas Rubio Rubio nacido en septiembre de 1970, periodista egresado de la Universidad Arcis y a ejercido con más de alguna dificultad; pero ¿que tiene de particular este personaje?, en los años 30 del siglo XX, un Leonidas Rubio fue destacado poeta curicano, que ganó algunos premios en los juegos florales de su época, destacó por su tendencia modernista en los rasgos simbolistas de su poesía. Rubio González fue nada menos que el abuelo del actual poeta autor del libro y curiosamente el estilo es un elemento a veces residual en los genes.

Leonidas Rubio, no ha distado de ser polémico, directo e insolente, en el sentido de entender que está inmerso en una sociedad condicionada por las apariencias y el doble Standard. Hace un tiempo, en agosto de 2002 sostuvo una ácida polémica pública con un extranjero avecindado en esta tierra, por un proyecto del Fondart. Ambos se atribuían la autoría o derecho de autor del proyecto “Rituales del Fuego”, situación del que salió airoso y fortalecido por la debilidad y presencia de su contrincante. D por donde ha circulado, ha  sembrado odiosidades, increpaciones o ironías.

            Toda la línea, extensa que rodea su libro, sus versos, sus ejercicios lingüísticos, las palabras, las metáforas poseen en elevado contexto simbólico. Pero cuando un  poeta joven publica y libera los impulsos de su interior, surgen voces que hablan sofisticadamente de madurez y depuración o de búsqueda, pero, ¿me podrían decir que poeta está totalmente maduro en su trayectoria literaria o quien a cesado en la búsqueda?

Con su desprecio, con su amor, el poeta empieza a fomentar un mito a partir de su encuentro entre el sueño y la realidad, donde el poeta va en busca de trabajo y realización, y se cruza con la marginación. Como poeta, posee talento, lo que se podría traducir en que puede convertir en realidad sus ensoñaciones. ¿Que poeta no sueña con ser famoso y fascinar al mundo con su creatividad. Ser considerado por los grandes y ocupar un salón en alguna academia? Esto del talento otorga permanencia en los anales de la literatura y de ahí un paso para ser clásico.
Durante décadas, los poetas locales han sido superfluos, snobistas, pretenciosos, porque se han olvidado del rigor y la lectura, salvo algunos casos, no existen poetas vanguardistas que provoquen un movimiento o una metamorfosis de la poesía lírica que rompa con los añejos esquemas clásicos.
La poesía de Leonidas Rubio por consiguiente posee todos los elementos simbolistas de los poetas malditos franceses. ¿Es Rubio un nuevo poeta maldito, como lo fue en la década de los ochenta Juan Andrés Sepúlveda? El abandono de las pretensiones objetivas supone un retorno a las experiencias estéticas y emocionales, claro que sin un marcado sentimentalismo, retórica, narrativa, expresión directa de las ideas, temas de interés público como la política y toda incursión didáctica, son en definitiva las características del simbolismo. La búsqueda es expresar la sensación, la verdad refinada y sublime que el poeta percibe de la realidad. Algunos observadores de los simbolistas, creían que la verdad no se busca por la razón, sino que se percibe por los sentidos. El verdadero simbolismo combina las imágenes nuevas con la fonética de la musicalidad, de la representación estética llegando crea una verdadera poesía evocadora.

Rubio con canta en la Pag. 24.
“Cargué el cadáver
durante el crecimiento.
Por eriales y espesuras,
Bajo golpe de soles
Y torrentes sin clemencia.
Durante acopio de cifras lo cargue
en mudanza de cuerpos;
Con anhelos provisorios
Que duraron años......”

En la poesía de Rubio coexisten las huellas hegelianas, aunque las ideas que deambulan en sus versos no están ahí para ser comprendidas, sino para acuciar brotes de la intuición. El poeta intenta extraer las esencias más inaccesibles que comunica a los demás mortales. Aunque varios pasajes de su poesía se combina con un sistema de imágenes no menos compleja, lo que crea una distancia casi inaccesible al intelecto del lector.

El lenguaje está ahí, para ser usado, para transmitir mensajes en clave, es que Rubio es poeta ermitaño amante de la soledad, la vida apacible y la meditación, de ahí la influencia de poetas como Rilke, Paul Celan, Humberto Díaz Casanueva y Jorge Tellier.

Pag. 51
“La memoria zumba buscando procedencia.
Me pesa el entrecejo
Como si fuera a retoñar el tercer ojo.....
...........................
Aunque estallaran todos los gases del infierno
Nada será capaz de despertarme de la siesta del fastidio”.

            Leer su poesía, nos lleva a descubrir su visión del mundo y las expresiones esotéricas de las fuerzas más profundas que lo habitan. Este actúa como un iniciado porque la vida al ser experimentada, le suministra los ingredientes de su creación, ya que sus versos no cambian a la luz de las condiciones existenciales, sino que se mantienen en la línea de un camino central.

            “ He tarjado los signos que inscribiste en mi pecho
con presurosa vejez, con cansancio
treinta veces anual, escombro y vicio”.

Creo que más que novedad, es el talento el que está inmerso en el uso de las palabras, por eso su libro está muy bien elaborado, y refleja el incremento y aporte del poeta a la literatura nacional. Aunque deja ver su pasmada angustia y dolorida visión existencial. Sus siguientes libros han venido a incrementar su visión esotérica y ascensional de la búsqueda incesante de figurar, a costa de quedar inmerso en una poesía exclusiva para académicos y estudiosos, malogrando su expansión creativa entre lectores más populares y de sensibilidad literaria. Ha terminado escribiendo solo para su ego, que aunque no es malo, es perjudicial para la trascendencia de tan buen poeta.