MURMULLO SIMBOLISTA DE LEONIDAS RUBIO.
Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente
“Somos como enanos sentados sobre hombros
de gigantes;
en consecuencia vemos más y más lejos que
ellos, pero no
por la agudeza de nuestra visión, sino porque
nos han
alzado y nos llevan hombres de enorme
estatura”.

Leonidas Rubio, no ha distado de ser polémico, directo e
insolente, en el sentido de entender que está inmerso en una sociedad
condicionada por las apariencias y el doble Standard. Hace un tiempo, en agosto
de 2002 sostuvo una ácida polémica pública con un extranjero avecindado en esta
tierra, por un proyecto del Fondart. Ambos se atribuían la autoría o derecho de
autor del proyecto “Rituales del Fuego”, situación del que salió airoso y
fortalecido por la debilidad y presencia de su contrincante. D por donde ha circulado, ha sembrado odiosidades, increpaciones o ironías.

Con su desprecio, con su amor, el poeta empieza a fomentar un mito
a partir de su encuentro entre el sueño y la realidad, donde el poeta va en
busca de trabajo y realización, y se cruza con la marginación. Como poeta,
posee talento, lo que se podría traducir en que puede convertir en realidad sus
ensoñaciones. ¿Que poeta no sueña con ser famoso y fascinar al mundo con su
creatividad. Ser considerado por los grandes y ocupar un salón en alguna
academia? Esto del talento otorga permanencia en los anales de la literatura y
de ahí un paso para ser clásico.
Durante décadas, los poetas locales han sido superfluos,
snobistas, pretenciosos, porque se han olvidado del rigor y la lectura, salvo
algunos casos, no existen poetas vanguardistas que provoquen un movimiento o
una metamorfosis de la poesía lírica que rompa con los añejos esquemas
clásicos.

Rubio con canta en la Pag. 24.
“Cargué el cadáver
durante el crecimiento.
Por eriales y espesuras,
Bajo golpe de soles
Y torrentes sin clemencia.
Durante acopio de cifras lo cargue
en mudanza de cuerpos;
Con anhelos provisorios
Que duraron años......”
En la poesía de Rubio coexisten las huellas hegelianas, aunque las
ideas que deambulan en sus versos no están ahí para ser comprendidas, sino para
acuciar brotes de la intuición. El poeta intenta extraer las esencias más
inaccesibles que comunica a los demás mortales. Aunque varios pasajes de su
poesía se combina con un sistema de imágenes no menos compleja, lo que crea una
distancia casi inaccesible al intelecto del lector.
El lenguaje está ahí, para ser usado, para transmitir mensajes en
clave, es que Rubio es poeta ermitaño amante de la soledad, la vida apacible y
la meditación, de ahí la influencia de poetas como Rilke, Paul Celan, Humberto
Díaz Casanueva y Jorge Tellier.
Pag. 51
“La memoria zumba buscando procedencia.
Me pesa el entrecejo
Como si fuera a retoñar el tercer ojo.....
...........................
Aunque estallaran todos los gases del infierno
Nada será capaz de despertarme de la siesta del fastidio”.
Leer su poesía, nos lleva a
descubrir su visión del mundo y las expresiones esotéricas de las fuerzas más
profundas que lo habitan. Este actúa como un iniciado porque la vida al ser
experimentada, le suministra los ingredientes de su creación, ya que sus versos
no cambian a la luz de las condiciones existenciales, sino que se mantienen en
la línea de un camino central.
“ He tarjado los signos que
inscribiste en mi pecho
con
presurosa vejez, con cansancio
treinta
veces anual, escombro y vicio”.
Creo
que más que novedad, es el talento el que está inmerso en el uso de las
palabras, por eso su libro está muy bien elaborado, y refleja el incremento y
aporte del poeta a la literatura nacional. Aunque deja ver su pasmada angustia
y dolorida visión existencial. Sus siguientes libros han venido a incrementar su visión esotérica y ascensional de la búsqueda incesante de figurar, a costa de quedar inmerso en una poesía exclusiva para académicos y estudiosos, malogrando su expansión creativa entre lectores más populares y de sensibilidad literaria. Ha terminado escribiendo solo para su ego, que aunque no es malo, es perjudicial para la trascendencia de tan buen poeta.
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