jueves, 12 de mayo de 2016

ALEJANDRO LAVIN, POETA Y ALFARERO

LA VOZ DEL SILENCIO, ALEJANDRO LAVIN.

Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente


“Tierra cocida, piedra o palabras”, ,
“encabezan un triunvirato cuyas voces  provienen del silencio”.
“Se me ha ocurrido presentar estos materiales diversos
a fin de extraerles su lenguaje interno; es decir,
develar con sudor su contenido estético”. 
Alejandro Lavín



Llegó Alejandro Lavín, como siempre, vital, señorial, místico, sugerente al   Centro de Extensión Pedro Olmos de la Universidad de Talca, el 12 de Abril de 2012. Traía bajo el brazo, su último libro: “El Pez de Piedra”. La sala estaba en silencio, parecía presagiarse algo, la atención se centró en sus poemas, una nutrida concurrencia tuvo la gran oportunidad, la última, de escuchar la voz del poeta.  El poeta Fallece el 25 de abril de 2012, a los 75 años de edad.
Lavín, el poeta artesano, dejaba entrever la sutileza de sus secretos, de sus modelados, de las arcillas vivientes en su mente, de la cochura con que había modelado las palabras en sus últimos versos, allí moría el secreto del artesano, al atardecer terracota del Maule. Ese día estaba modelando sus último adiós, nadie esperaba tan pronta partida a un oriente de terracota, donde el gran hacedor le estará encargando nuevas figuras para las nubes del atardecer.
EL ALFARERO
El poeta, vino al mundo  en la lejana Nueva Imperial, en 1937 y se radicó en Vilches Altos y capacitándose en cerámica a través del Departamento de Extensión de la Universidad de Talca. Fue miembro de la Primera Sociedad de Escritores de la región  En 1970 inicia su inquietud literaria, cuando compone su primer cuaderno de poesía “Los Gallos Suburbanos”.
Debemos decir, que hay una descripción:  "El alfarero moldea la arcilla para darle las más variadas formas, sea  increíbles  vasijas, platos, jarras, figuras etc. Un alfarero piensa, ama y sueña su diseño, lo visualiza...lo ama más...se apasiona y finalmente toma la decisión total de realizar su proyecto que ama porque siente que salió de su imaginación..
El alfarero prepara el molde, lo hace girar y con sus manos le da la forma que más ama, esto le deja la impresión de ese primer sentimiento".

Alejandro Lavín, perteneció a aquellos iluminados, que atraen la mirada de los profanos, es decir, era un iniciado en el campo de la creación. La percepción  de sus facultades artísticas, la sensibilidad amatoria con que concebía las formas, quedaban de manifiesto al cubrir la arcilla con un paño para que no se oxidara, buscaba la pureza de las formas. El mundo amatorio de Lavín, no podía ser otro lugar que el entorno de  Vilches Alto, donde se radicó, allá en las lejanías del silencio, donde los árboles conversan entre sí y comentaban con otros árboles,  los nuevos  visitantes de terracota emergían de las sutiles manos del artista del artesano, alfarero.

Cohabitaba con las aves del amanecer, con el fuego impenitente que cocía sus moldes, con las palabras que urdían su entorno, el esmeril, la fragua, las estrellas de fuego ( Chispas), la bigornia, la greda, la niebla, el silencio, el monte, las aves. Todo un sentido simbólico en un mundo  lárico.

El poeta dice:”dedicó el trabajo al gran río de las nieblas. Tierra de espléndidas alúminas volcánicas y de poetas no menos iridiscentes, sean  mis afanes un homenaje al paterno río Maule y al gran volcán Descabezado”.


Poesía Reunida

 “Poesía Reunida” es un conjunto de poemas, pertenecientes toda su creación anterior, que recopila Ediciones Inubicalista, de Felipe Moncada. El tono simbolista del entorno lárico de algunos poemas, se combina con el habitat natural,  de personajes y sueños, por citar algunos, con lo que circundan sus ojos, la arcilla, las figuras, la naturaleza, las aves, elementos que combina con sus conocimientos literarios. Desde sus inicio, ya sabemos a qué atenernos, porque precisamente, se genera un temple y una sensibilidad, que es lo esencial, el común denominador que atraviesa este libro antológico.

Sin puntuaciones o divisiones, “Poesía Reunida” está estructurado por poemas ajustados a la sensibilidad del autor, crea una atmósfera  intensa, en  que predominan poemas sugerentes, reflexivos y naturales.  Hay  versos que responden a un ritmo más personal, no dejando de lado, eso sí, el precepto de  una suave musicalidad en sordina en correspondencia a su contenido.

En resumen, un poemario en que se despliega a buen oído, el oficio y rigor en el gobierno de su arte de alfarero y una sensibilidad que oscila con originalidad y lucidez entre lo cotidiano y doméstico, por un lado  y la historia, las referencias personales y su ojo de buen oteador de almas. No dejo de lado su manifiesta preocupación filosófica y de lectura de grandes de la literatura mundial, propio de un creador conocedor.

Es el libro un compendio  de oficio con vigor  sugestivo, donde se encuentran resumidas todas sus creaciones,  inclusive algunos inéditos poemas. Quedan impresos sus versos rotundos, retinianos y ascensionales versos donde une experiencia y lecturas poética, un mundo donde existió y habitaron sus sueños, entre las enredadera de los días naturales y fecundos.
El ha partido y como afirmó: ¡es la mejor cochadura, todas las piezas están perfectas, ninguna se ha roto¡”. Este es el libro con la genialidad del alfarero que ha trabajado con esmero el hogar donde ha macerado su obra.

Alejandro Lavín poseía su propia aldea, donde la memoria se detiene en el tiempo, llamase Vilches, Romeral, o Los Hualles en Linares; La vocación social la comparte como líneas de pan, de amor, líneas de fe, nostalgia de un artesano que cabalga en sus versos y evocaciones como una cicatriz en el alma. Las cadencias de esta poesía, deambula entre los cerros, las nubes,  la luna, los fuegos del atardecer y los personajes de la aldea, que emergen con  magia a través de la palabra.

Su voz retrotrae voces de nostalgia desenfrenada, es el Alto de Vilches que está en silencio, serpenteando al Enladrillado en sus versos, el río que amanece en velo, la vivencias de un pueblo construido en el agua, los cerros con su elegía de brumas, los hombres estampando en el espíritu del atardecer, hay silencio en sus caseríos, es Vilches o la tierra de nunca jamás. El alfarero ha partido, el silencio se ha apoderado de la palabra y del fuego, que crepita sin sonido al final de la tarde.

La intensidad poética radica en la naturaleza de sus personajes, el universalismo rural; el pueblo como una estampa de soledad. Es el arte que rescata el sentimiento y el alma de lo que siempre añoraremos.


Una tarde de Otoño, como hoy, por un sendero polvoriento que conduce hasta una colina donde los árboles musitan con las aves, esa imagen de álamo esbelto, con su boina asturiana, con la pálida estampa del descabezado encanecido, invade el silencio y el olvido en la serranía. Aun se escuchara su voz tronando en el río,  en el aire montañés, con su figura que aun pernocta  la orilla del fogón, para dar vida a nuevas figuras de greda, que algún día durmieron en sus sueños más remotos. Por cada alfarero que surja, su alma rondará por ahí. 

domingo, 1 de mayo de 2016

MEDICOS ESCRITORES EN CURICO



Médicos en la literatura curicana
Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente

Es evidente el predominio de los profesores en la literatura curicana, aun así, se destacan diversos médicos que se han abstraído de las labores de salud, para escribir prosa o poesía, motivados  por la marca genética del arte. Auscultando esta convergencia de letras y extrayendo la figura de escritores médicos, detallaré a estos personajes que escriben desde su consultorio, o en el retiro de sus horas y que a veces realizan una incisión profunda en su observación mundana.

Empecemos por  Nicolás Palacios Navarro (1854-1911) nacido en Santa Cruz, cuando esta pertenecía al Partido de Curicó. Egresó de Médico Cirujano y deambuló en largos viajes por Europa, para escribir una obra monumental “Raza Chilena. Este libro realiza una descripción de  una conformación  fuerte y varonil, señalando los defectos y cualidades que nuestra raza y los razonamientos étnicos, por el cual fue blanco de crítica y halagos. En la Guerra del Pacífico sirvió como cirujano, esto le permitió salvar a su hermano Senén en la batalla de Tacna. 

Otro médico es su hermano Senén Palacios Navarro (1857-1927) que escribió dos obras, “Hogar chileno” y “Otro Tiempos”, donde narra las típicas tradiciones del pueblo chileno recordando costumbres, en cuya descripciones aparecen características de esa época. Otro médico fue Francisco Correa Correa(1865-1937) publicó dos obras: “El pobre” y “Cuestión Vinícola”. Por otra parte, Eduardo Moore Bravo 1865-1935), médico de vasta experiencia en por el mundo escribió: “Los rayos X en Medicina”, “Causa de la mortalidad infantil en Chile” y “Cirugía de guerra”. Alfredo Alcaíno Quinteros, nació en Curicó en 1890, escribió “La Sífilis y el sistema nervioso periférico” y “traslado de los embriones naso-orbitales”. Arturo Osorio Munita, nació en Curicó en 1899, hijo del Dr. Alberto Osorio Flores, que escribió “El Shock quirúrgico”.

De la última generación médica, destacan las viajeras crónicas de Hernán San Martín Ferrari nacido en Curicó en 1915, en  la Universidad de Chile, donde recibe el título de Médico Cirujano.

Su serio y profundo trabajo de antropólogo, le llevó a investigar sobre el hombre y la naturaleza, hurgando en sus orígenes, características y destino.

Como profesor universitario hizo clases en la Universidad de Hopkins en Estados Unidos. Una de sus primeras obras: “Viajes a través del Arte Universal”, obtuvo el Premio Municipal de Arte de Concepción en 1962 y de otro de sus libros, Neruda expresó: “San Martín, el doctor, es goloso de Chile, se mete en todas partes, descubre , revela y luego nos presenta su regalo: un libro devorador en lo que lo bueno y lo triste, lo multisónico, lo plural y lo singular de Chile se entreteje y deslumbra”....
Falleció un 21 de Septiembre de 2000, a sólo dos días de cumplir 85 años.

Dos voces avecindadas en Curicó, son José Ilic Toro nacido en Tocopilla en 1917,  es Norman Merchack quien lo invita a radicarse en esta ciudad, donde se desempeñó como Director del Hospital Base.

Fue  miembro de la Sociedad de Escritores “René León Echaiz” de Curicó. Fallece trágicamente en un accidente junto a su esposa un 9 de Abril de 2008. Nos dejó dos obras “Memorias de un médico rural” (1986) que contiene anécdotas junto al quirófano y en las mundanas atenciones de un pueblo chico  y “En busca del asombro perdido” (1997).

Norman Merchak Aspe
El escritor nació en Santiago el 8 de Diciembre de 1935, es conocido por sus artículos escritos en el Diario la Prensa, donde abunda la ironía del vivir cotidiano, de sus personajes, donde atrapa más de alguna enemistad. Posee una burlona actitud literaria en la que  emergen un sinnúmero de personajes y situaciones, a los cuales les busca una justificación humorística e irónica. Lo que sale de su pluma está libre de sensiblería y vanos temores.   Fue director del Hospital base de Curicó por 10 años, trayendo modernidad y buena atención a ese recinto hospitalario. Escribió “El Mundillo” y su contra versión “ A la sombra del mundillo”. No es un narrador de cuentos o novelas, más bien es un hábil articulista de lo cotidiano que tiene altos y bajos. Pero donde nadie le gana en lo sarcástico, para lo cual tiene maestría. 

Uno de los grandes aportes literarios, fue Humberto Correa Castillo con su “Historia de la medicina en Curicó”, libro que es una curiosidad histórica, donde narra los albores de la medicina en nuestra provincia, sobre médicos y sus anécdotas. De lo curioso se puede reproducir un párrafo que causó revuelo: “El día 5 de abril del año 1868, con el título de “Alarma” se publicaba en Curicó lo siguiente:…“ Ha sido degollado en el hospital de esta ciudad, un individuo joven i de buen estado de salud, sin más enfermedad que un tumor, no sabemos si en el pescuezo o en la garganta. Se dice que el infeliz ha muerto por no haberle hecho la operación  con el cuidado i tino que se requiere en dichos casos. El administrador ha oficiado al Intendente, quien obliga al médico delegado del protomedicato haga la autopsia..”

Otro caso que cuenta Correa Castillo, es la del médico Antonio Scharn cirujano con título en Breslau, Alta Silesia, que se instaló en Curicó, instalando la primera Botica de la ciudad en Alameda esquina Villota. Una parturienta se le agravó y falleció. La Indignación popular presionó a la autoridad y el juez lo encarceló, lo destituyeron de sus cargos y lo obligaron a abandonar el pueblo. Antes de irse, indignado, destruyó los medicamentos, frascos, ungüentos y regresó a Europa. Humberto Correa Castillo le puso sal y pimienta a las anécdotas médicas dejando un testimonio verdadero de documentación histórica.


Es muy saludable ver médicos intentando ser literatos, ya que es un arte propio de gente muy sensitiva y profunda, donde se prescinde de la lógica y de razonamientos frívolos. Algunos se han dedicado a la filosofía como una inquietud condicionada, pero en literatura, hoy solo sobresale Norman Merchack Apsé, recopilado en algunas antología y miembro de la Sociedad de Escritores René León Echaiz, donde tiene un fecundo quehacer, que ha culminado con el libro “ El peregrino y el vagabundo”.

lunes, 4 de abril de 2016

GONZALEZ INCREPA A ZURITA, UNA ANECDOTA INTERESANTE

Zurita vs Gonzalez

 

Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente.

En el salón de la Universidad Católica del Maule, la Comisión Cultural de la Gobernación, trajo como un evento de categoría, en Junio de 2000 al poeta Raúl Zurita. Allí, se dieron cita lo más granado de la poesía curicana, Alejandro Méndez Amunátegui, excelente poeta y amigo personal de Zurita y gestor de su venida a la ciudad; Edgardo Alarcón, quien más tarde leyó algunos de sus poemas, Luis Rojas Urquiza, René León Manieu, María Cristina Aliaga, entre otros.

La jornada del día Jueves 15 de Junio de 2000, se inició como todo en Chile, con atraso. El Salón de la UCM, es una verdadera joya para estos eventos y se veía con bastante público, en especial jóvenes que querían ver al bardo santiaguino.

Sentado en las primeras filas, se encontraba el reconocido poeta y abogado Jaime González Sepúlveda, que se le notaba bastante chispeante seguramente producto de algún ágape al que asistió. Se mostraba inquieto y con ganas de disentir con todo. Sus primeras intervenciones las hizo antes del inicio del encuentro con el Poeta Zurita, exclamando - ¡Qué salga el Tony, que salga el Tony!. (refiriendo a Zurita)

            Las luces  empezaron reducir su intensidad para comenzar la presentación, González insistía, se paraba, se sentaba y tenía nerviosa a algunas damas que estaban a su alrededor.

            Entre las penumbras, emerge con aires de divo, el poeta Raúl Zurita. Entre la penumbra, se denotan conversaciones entre los organizadores, que no le ceden el asiento al poeta. De las filas del fondo, tallas y risas surgen de jóvenes, seguramente universitarios que desean llamar la atención. Otro poeta, presentador de Zurita, Sergio Moreno, hablaba, hablaba, como era su costumbre, aunque bien, mucho. Esto fue motivo de pifias y risas.

Se inicia el acto, con la presentación de un cantautor, poeta y músico de Sagrada Familia, a sus palabras, Jaime González inquieto ya a esos instantes, nuevamente grita - ¡Qué cante el Tony! – el muchacho siguiendo la humorada le responde, - También fui Tony – su voz y la canción de la  Javiera Parra, deja estupefacto a todos incluso al invitado que atentamente observaba al cantante. Aplausos merecidos y dobles para el joven.

El turno fue para los poetas curicanos, primero Juan Pablo Aguilera y luego anuncian al poeta Maldonado, ante la insistencia de su vecino de asiento,  cede su puesto en el escenario al poeta Jaime González, quien solicita tribuna. Con dificultad, como desplazándose de lado, llega al pódium, se acerca al micrófono y dice: “Le voy a leer, para que sepa Ud.(dirigiéndose a Zurita),  un poema que compuse a los quince años y que ganó un premio, que el mismo Neruda me entregó personalmente, insisto, Neruda con sus manos me premió”.

El poema que finalmente no leyó porque se lo sabía de memoria, dice algo así como: “No discriminen al pobre negrito por el odio del blanco, el blanco discrimina al pobre negro, porque el negro es discriminado por el blanco”... – Con su pelo cano y despeinado sobre el escenario, parecía una silueta de Beethoven y su voz medio traposa, baja y poco entendible, la alza  mirando fijamente a Zurita, y replica – “¡Me repugna su poesía, Me repugna! ¡No escribiré más poesía! – acto seguido bamboleándose en estado de ofuscación, se retira del escenario y del salón.
Zurita parecía entre sorprendido y halagado por este acto de manifestación surrealista, con gran contenido estético y artístico. Luego el poeta no pudo abstraerse de la imagen de Jaime González y lo mencionó varias veces.

Así terminó este acontecimiento Zurita vs Jaime González, que se archivará en la historia de las anécdotas curicanas. A todos nos pareció una genialidad y acto estético cargado de creatividad que no podemos dejar de mencionar.

A los pocos días, Jaime González anuncia la aparición del libro de poemas: “La Bida es Vella” (tal como suena y está escrita) y el Poeta Zurita era nominado Premio Nacional de Literatura. Es decir, González se contradijo y Zurita no era tan repugnante.

(Una anécdota para recordar)


domingo, 8 de noviembre de 2015

HISTORIADOR CURICANO: PEDRO VALDES NUÑEZ

LA PASION HISTORICA DE PEDRO VALDES.
Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente
                

                                                                                                   “Detrás de los infatigables esfuerzos del
                                                                                                     investigador acecha un impulso extraño y
                                                                                                     misterioso; lo que deseamos comprender es la
                                                                                                     existencia y la realidad”.
                                                                                                                               Albert Einstein, 1934


El autor de este libro “Sagrada Familia, Historia de una Gran Comuna”, es el apasionado historiador Pedro Valdés Núñez, a quien conozco por largos años y que en alguna oportunidad, juntos contribuimos a fundar la Sociedad de escritores René León Echaiz en 1998, como homenaje a quien escribiera la Historia de Curicó.  Valdés tiene la escasa raigambre de los amantes del pasado, de los detalles, la investigación para dar verosimilitud con la realidad, a hechos lejanos y misteriosos sobre los acontecimientos que contribuyeron a dar sustento a la vida actual de nuestra sociedad y sus rasgos más concluyentes.

ASPECTOS LITERARIOS DEL AUTOR

Pedro Valdés Núñez, demuestra por largos años, una faceta de investigador, músico, folklorista, director musical, historiador y escritor, de datos,  cosa que concluye en una decena de libros de  distinta índole. Si reconocemos en él su inclinación histórica, podemos deducir que es un ávido observador del pueblo, de su gente, de su pasado. Está claro, que conociéndolo, escuchando sus efusivos relatos y documentación que ha adquirido, le nacen de su vocación de maestro formado en la antigua Escuela Normal de Curicó, de donde salieron un pléyade de profesores con una gran dedicación social.
Su actual libro: “Sagrada Familia, Historia de una Gran Comuna”, es en rigor  un documento extenso, revelador, referencial, histórico y trascendente.


LA HISTORIA DE SAGRADA FAMILIA

El recuerdo, no es rendirle un homenaje al pasado, sino que identificar cuáles son los pasos que debemos dar en el futuro. Pero es necesario guardar el testimonio de ese pasado para avanzar en la búsqueda de la felicidad futura del hombre.

La historia se inicia, desde el instante en que se tienen noticias auténticas, contemporáneas o posteriores a determinados acontecimientos; esto se verifica no solamente cuando el hombre se transforma en sociedad, sino cuando adquiere la facultad de transmitir sus observaciones y grabarlas como testimonio de dichos acontecimientos.

El valor y significado de la historia, representa forzosamente al conocimiento. Porque aquello que ha sucedido, no sucede igual para todos. Es tarea del historiador la reconstrucción y comprensión de los acontecimientos.
En tanto la historia no es una ciencia exacta y no hace posible predecir el futuro como se prevén los eclipses, las estaciones u otros fenómenos similares.  Tan sólo abre una ventana, para observar un legado para la acción futura del hombre.

             El interés del presente trabajo “Sagrada Familia, Historia de una Gran Comuna”, es hablar del acervo moral que se transmitió hasta nuestros días, a través de los escritos y vivencias de los antiguos habitantes del sector y de la eterna evolución de su territorio. Es la tierra de la controversia sobre la muerte de Lautaro, la de los mitos de la Niña Bonita, la de la encomienda de Peteroa a manos de Juan Jufré, la de los terremotos que marcaron su cicatriz entre sus habitantes, la historia de Pequén, el campo militar el Culenar, de todos los hechos pasados y presentes
           
Sagrada Familia es el triunfo del hombre, es la superación del espíritu ante el repudio que avasalló su alma durante siglos de oscurantismo; el grito de redención de sus actuales vidas.  La historia de este territorio es reveladora y Pedro Valdés la hace real y palpable a través de páginas de recuento histórico propugnado un repaso documentado al pasado, dejando de paso un testimonio del presente. El autor alcanza la plenitud historiográfica.

Cuando llegó el conquistador a golpe de sable, se encontró con una cultura sólida y dueña de esta tierra. Esta no sucumbió  por su característica ancestral que trasmitió la idea, voceando la tradición y sus raíces hasta nuestros días. Este libro, rescata una historia que se remonta desde esos días de la conquista a la actualidad.


 “Para Arthur Schopenhauer el mundo no es sino la representación de una inmensa, permanente y ciega voluntad”. Que el autor nos transmite en cada detalle con acuciosidad, en 22 capítulos y sus detalles, la raíz, sus habitantes originales, el invasor, la conformación como territorio moderno, las tradiciones, las mercedes de tierra, la organización política, los caminos, las encomiendas, la agricultura, Peteroa, Lautaro, los pobladores, el ají, el río Mataquito, su comuna, etc. Un trabajo extenso, agotador que nos deja la gran satisfacción, que alguien como Pedro Valdés Núñez haya acometido con  esfuerzo y claridad, tan sólido trabajo para las generaciones futuras.

miércoles, 26 de agosto de 2015

ODA A LA PISCOLA

Oda a la Piscola
autor. Samuel Maldonado de la Fuente

Mulata del atardecer
encandilada por la muerte de la luz estival,
tu ojos pardos incitan al placer,
mis dedos ansiosos
en tu cintura transparente,
conjugan la melodía de mis labios.

Observo tu cuerpo oscuro
el incitante interior congelado
en los eternos hielos del placer.

Mulata de extrañas latitudes
mezcla de tinieblas y de luz
has vaciado el néctar transparente
que hace al hombre extasiarse de sueños,
en la plenitud de la noche oscura.

Eres una mezcla de lejanas pócimas
agua de manantial de vides,
sangre turbia de ensoñaciones nocturnas;
te vendes con la facilidad de las rameras.


Mulata etiquetada para el placer,
posees las mareas de altamar,
donde hasta la vecinas tienen su gracia,
y la mujer de tu amigo recibe su encanto
eres un néctar que adormece la tarde plena.

Tu alma viene separada desde el infierno
que nos pille confesado la segunda botella,
alguien riega hasta las plantas con anís de mono,
el ron lo toman los pitucos porque esta de moda,
el whisky parece pichi de siúticos,
pero la Piscola tiene el alma
de un pueblo embriagado por el amor.

viernes, 12 de junio de 2015

CLAUDIO GIACONI

 EL MITO
DE LA GENERACION INVISIBLE

Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente

         Después de la II Guerra Mundial, las generaciones literarias carecían de rumbo y sus actores caían en el pesimismo, la desconfianza, el escepticismo, el desencanto, que eran los rasgos comunes de los escritores chilenos de mitad del siglo XX. En este contexto surge la figura de Claudio Giaconi (1927 – 2007), quien en 1954 publica el libro “La Difícil Juventud”.

GIACONI  CURICANO


            Claudio Giaconi nació en esta tierra de enormes escritores y poetas como Augusto Santelices, Carlos René Correa, Pablo de Rokha, Efraín Barquero, René León Echaiz y Daniel Barros Grez. El escritor perteneció a una familia de inmigrantes Italianos radicados en la ciudad Curicana de Aguas negras, donde hizo sus primeros estudios  continuando sus humanidades en el Colegio Hispanoamericano de Santiago, que por razones económicas no terminó. Giaconi no tuvo estudios superiores sistemáticos como los miembros de su generación, la del 50 en el siglo XX, pero si tuvo sagacidad, voluntad y un don natural en su arte de escribir, el escritor que fue toda una promesa de su generación.

            Nació en Curicó el 23 de Agosto de 1927 y murió en Santiago años a los 79 años un viernes 22 de Junio de 2007. No quiso entrar a la universidad. Trabajó en una fábrica de conservas en Bélgica, fue becario en Roma y luego en París. Las hizo de periodista para la agencia UPI en Nueva York. Compartió en Manhattan un trago con Thelonious Monk. Tres años antes de morir se le detectó tuberculosis. El último año de su vida lo pasó en Lo Barnechea, aquejado de la rebeldía de una lenta agonía. Sufría de una trombosis que amenazaba con amputarle sus piernas, y por eso los médicos le recomendaron intervenir la aorta, aunque le advirtieron del riesgo de muerte.

           El escritor sabía de su grave estado de salud, lo cual no constituía ninguna novedad. Con anterioridad se había sometido a una difícil intervención a su fémur, su convalecencia al cuidado de una dama, le trajo mucha calma y afinidad casándose finalmente con ella por agradecimiento. La unión finalmente no prosperó. Vivió en el populoso Cerro 18 de Lo Barnechea.

           El escritor falleció en el Hospital El Salvador, como el fuego que anidó en su existencia, fue cremado y en una noche oscura de invierno, unos pocos parientes cumplieron su última voluntad, reposar en el territorio de su niñez, Curicó. El cortejo se desplazó por la carretera panamericana ingresando por la Avenida Alessandri hasta el cementerio Municipal, fue el encargado del Cementerio Patricio Pino quien abrió las puertas, allí en un antiguo monolito en el acceso en su verde prado que le rodea, esparcieron ceremoniosamente sus cenizas. Largo rato estuvieron las pocas personas que le acompañaron en silencio; sustraído del mundo literario, invisible ante los ojos de la historia quedaron sus últimos vestigios. No asistieron Nicanor Parra, Lafourcade, Alejandro Jodorowsky, Jorge Edwards,  ni muchos quienes lo admiraron, porque así lo quiso. Algunos poetas y admiradores hicieron un velatorio, en un bar cercano a la Sech. Todos se mostraron compungidos por la muerte de Claudio, no hubo llantos y todos en patota se largaron de ahí, “haciendo perro muerto”.
               En su ciudad de origen poco saben de su vida, sus obras y menos de la importancia que tuvo para la generación del 50, más se habla de  Pablo de Rokha, a quien Claudio Giaconi defendió diciendo: “Es el rapsoda del paso del subdesarrollo a la era tecnológica”.
              En alguna oportunidad dijo: "Regreso a Chile a hacer mi nido o a hacer mi hoyo, como se quiera", y cavó su propia tumba. Murió en su ley. Su religión, la literatura, la marihuana y el cigarrillo.

               En el lugar donde se esparcieron sus cenizas, en el acceso del cementerio, existe un modesta placa de mármol que reza: “Aquí están esparcidas las cenizas de Claudio Giaconi Ramírez” 23 del 08 de 1927 – 22 de 06 de 2007 Su Familia.

SU OBRA


               La actitud creadora de Claudio Giaconi, pone como finalidad los agudos problemas que aquejan al hombre contemporáneo, derivados de la última Guerra Mundial y que agobiaron a su generación. En el Trabajo “Una experiencia Literaria” concluye con algunas ideas: Superación del criollismo; mayor universalidad en concepciones y realizaciones; audacias formales y técnicas; alimentación de lo anecdótico, entre otras ideas.

              Como miembro de la Generación del 50; “no acepta los valores tradicionales, por íntimo inconformismo”. Giaconi fue uno de los revolucionarios, agitadores de los inicios de su generación, buscando desenmascarar las apariencias de la sociedad a través de nuevas técnicas literarias.

            Giaconi, estuvo siempre en total desacuerdo con lo tradicional y mantuvo cierta desilusión al no poder transformar la sociedad tan rápido como él lo quisiera. Por eso expresa con angustia a Luis Domínguez, en una entrevista para la revista Ercilla:

             “No creo en lo que he hecho (su literatura). Hay gente que le interesa la proyección neurótica de mí mismo. La necesidad de expresarse y escribir es una neurosis. Y yo he combatido mi neurosis y he triunfado sobre muchos defectos míos y cualidades que a la postre resultaron ser defectos.....Hoy no tengo necesidad de expresarme. Es más, desconfío de tal necesidad. Siento que he practicado la literatura como un error persistente”.

            Después de haber publicado “Un hombre en la Trampa, guardó silencio literario por largas jornadas, exiliándose voluntariamente en Estados Unidos sin publicar.


            Su obra “La Difícil Juventud”, ganó el Premio Municipal de Santiago en 1955.              
             Este contiene once cuentos en los cuales la macro realidad no es lo importante, pero sí la índole existencial de sus personajes. Este libro fue como el símbolo de su generación, a la que renuncia, cuando toda la crítica lo señalaba como la gran figura de su época.

              Sus cuentos son obra vital de una generación desconsolada y feroz como Harry Heller  de Herman Hess o de Agustín Meaulnes de Rimbaud o Raskolnikov. Agobiado por la nostalgia, después de haber deambulado por el mundo Italia, París, México y finalmente New York, regresa a Chile donde fallece en un hospital como el de Pezoa Veliz.
"La religión actual es que todo el mundo quiere llamar la atención", dijo a su vuelta al país en 1990, después de 20 años en EEUU.

               A Giaconi le interesó la poesía tanto como la narrativa, la música clásica y vagar por el Barrio Lastarria, al igual que releer a Dostoievsky. Su último libro editado en vida fue un poemario titulado "Etc.", aparecido en librerías meses antes de su muerte debido a un infarto al corazón. Disfrutó y padeció de una eterna soledad que lo convirtió en mito.

UN RETRATO


              Claudio Giaconi, fue un  dandy en su juventud, alto, flaco, de impecablemente de negro, se sentaba a fumar un cigarro tras otro, fantasmal y de mirada vigilante, el año 2004 estuvo al borde de la muerte por la tuberculosis, después de este episodio se recluyó en Lo Barnechea alejado de todos los círculos literarios en la meditación, quizás previniendo su cercana partida. Después de 20 años sin publicar, sacó a la luz el poemario “Etc.” (Calabaza del Diablo), donde el hablante era nada menos que El Hombre Invisible.
              “El Premio Nacional Armando Uribe recuerda que lo conoció en la década del 50 cuando todos éramos jóvenes y Lafourcade publicó la “Antología del nuevo cuento chileno”. El mayor talento literario de ese grupo lo tenía Giaconi; un escritor que tuvo experiencias muy variadas; era secreto, en sus conversaciones no imponía lo que estaba escribiendo. Aunque uno no tuviera una gran amistad con él, se conversaba con gusto e interés, era ingenioso y a la vez impávido”.
              Iván Quezada recuerda: “el tabaquismo de toda su vida le pasó la cuenta y sus arterias no resistieron las maniobras de los cirujanos”.
              En 1960, una invitación del gobierno italiano, le nuevos bríos  de trashumante. Viaja por Europa y se radica en México. En 1963 – 1969, es contratado como profesor en la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos. En 1973, asume como redactor bilingüe en la agencia noticiosa UPI.

                Con los años,  muchos de su generación han ido partiendo a desentrañar el misterio de la muerte. Herbert Müller, Luis Alberto Heiremans, Mario Espinoza, Armando Cassigoli, Jaime Lazo, Pablo García, José Donoso. De la Generación del 50, quedan algunos náufragos que luchan por sobrevivir.

                 Se rumoraba en los círculos literarios nacionales de la época, que Giaconi fue una especie de gran murciélago de los bares neoyorkinos, que al igual que Alsino de Pedro Prado, este volaba con sus ensoñaciones sobre los rascacielos de la ciudad y era inalcanzable para los de su generación.



OBRA
1. “La Difícil Juventud” (1954) Cuentos. (Premio Municipal de Santiago 1955)
2. “El Sueño de Amadeo” (1959)
3. “Un Hombre en la Trampa (Gogol) (1960) Ensayo. (Premio Gabriela Mistral, Municipalidad de Santiago)
4. “El Derrumbe de Occidente” (1985) Poemas.
5. “Opus 4”
6. “F” (2007) Poemas


Samuel Maldonado de la Fuente.
Ensayista y crítico literario -  escritor – poeta –Ingeniero Ejecución  Industrial. Nació en Linares un 22 de diciembre de 1949.  
Ha dedicado su vida al quehacer cultural; fue Presidente del Centro Cultural IANSA durante 20 años, Presidente del Centro de Desarrollo Cultural de Curicó,  fundador y Presidente de la Sociedad de Escritores “René León Echaiz” de Curicó en 1998,   actualmente es su presidente.
Ejerció como periodista  por largo período, fundando los periódicos “Sucesos” (1989) y “La Idea de la Semana” (1990 – 1996), editando además las revistas de literatura “El Centro” y “Signo”, a través de una década, con un claro mensaje descentralizador.

Producción literaria:
“Adolescente” (poemas, 1968) Ed. Sucesos Linares.
“El Mesón de los Borrachos” (cuentos, 1969) Ed. Sucesos Linares.  
“Voces de Rauco, Alejandro Gutiérrez” (ensayo, 1982) Ed. Mataquito Curicó.
“Senderos del Tiempo” (poemas, 1983) Ed Mataquito Curicó.  
“Poesía de Tiempos Invisibles” (poemas, 2000) Ed. Hijos del Maule Curicó.
“Historia de la Literatura Curicana” (ensayo, 2001) Ed. Hijos del Maule Curicó.
“Visión Personal de la Literatura Curicana” (ensayo, 2008) Ed. U.Valparaíso.
“Sentidos Colaterales”(poemas 2015) Ed. Hijos del Maule, Valparaíso.
  

obras inéditas: “El Portal” (novela ficción sobre la vida de Lautaro) 2015, “El Pensamiento Infinito” (poemas) 2015; “La Ciudad Inversa”, (poemas 2015).  "El   Pellejo ajeno" Cuentos. 2015.