viernes, 12 de junio de 2015

CLAUDIO GIACONI

 EL MITO
DE LA GENERACION INVISIBLE

Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente

         Después de la II Guerra Mundial, las generaciones literarias carecían de rumbo y sus actores caían en el pesimismo, la desconfianza, el escepticismo, el desencanto, que eran los rasgos comunes de los escritores chilenos de mitad del siglo XX. En este contexto surge la figura de Claudio Giaconi (1927 – 2007), quien en 1954 publica el libro “La Difícil Juventud”.

GIACONI  CURICANO


            Claudio Giaconi nació en esta tierra de enormes escritores y poetas como Augusto Santelices, Carlos René Correa, Pablo de Rokha, Efraín Barquero, René León Echaiz y Daniel Barros Grez. El escritor perteneció a una familia de inmigrantes Italianos radicados en la ciudad Curicana de Aguas negras, donde hizo sus primeros estudios  continuando sus humanidades en el Colegio Hispanoamericano de Santiago, que por razones económicas no terminó. Giaconi no tuvo estudios superiores sistemáticos como los miembros de su generación, la del 50 en el siglo XX, pero si tuvo sagacidad, voluntad y un don natural en su arte de escribir, el escritor que fue toda una promesa de su generación.

            Nació en Curicó el 23 de Agosto de 1927 y murió en Santiago años a los 79 años un viernes 22 de Junio de 2007. No quiso entrar a la universidad. Trabajó en una fábrica de conservas en Bélgica, fue becario en Roma y luego en París. Las hizo de periodista para la agencia UPI en Nueva York. Compartió en Manhattan un trago con Thelonious Monk. Tres años antes de morir se le detectó tuberculosis. El último año de su vida lo pasó en Lo Barnechea, aquejado de la rebeldía de una lenta agonía. Sufría de una trombosis que amenazaba con amputarle sus piernas, y por eso los médicos le recomendaron intervenir la aorta, aunque le advirtieron del riesgo de muerte.

           El escritor sabía de su grave estado de salud, lo cual no constituía ninguna novedad. Con anterioridad se había sometido a una difícil intervención a su fémur, su convalecencia al cuidado de una dama, le trajo mucha calma y afinidad casándose finalmente con ella por agradecimiento. La unión finalmente no prosperó. Vivió en el populoso Cerro 18 de Lo Barnechea.

           El escritor falleció en el Hospital El Salvador, como el fuego que anidó en su existencia, fue cremado y en una noche oscura de invierno, unos pocos parientes cumplieron su última voluntad, reposar en el territorio de su niñez, Curicó. El cortejo se desplazó por la carretera panamericana ingresando por la Avenida Alessandri hasta el cementerio Municipal, fue el encargado del Cementerio Patricio Pino quien abrió las puertas, allí en un antiguo monolito en el acceso en su verde prado que le rodea, esparcieron ceremoniosamente sus cenizas. Largo rato estuvieron las pocas personas que le acompañaron en silencio; sustraído del mundo literario, invisible ante los ojos de la historia quedaron sus últimos vestigios. No asistieron Nicanor Parra, Lafourcade, Alejandro Jodorowsky, Jorge Edwards,  ni muchos quienes lo admiraron, porque así lo quiso. Algunos poetas y admiradores hicieron un velatorio, en un bar cercano a la Sech. Todos se mostraron compungidos por la muerte de Claudio, no hubo llantos y todos en patota se largaron de ahí, “haciendo perro muerto”.
               En su ciudad de origen poco saben de su vida, sus obras y menos de la importancia que tuvo para la generación del 50, más se habla de  Pablo de Rokha, a quien Claudio Giaconi defendió diciendo: “Es el rapsoda del paso del subdesarrollo a la era tecnológica”.
              En alguna oportunidad dijo: "Regreso a Chile a hacer mi nido o a hacer mi hoyo, como se quiera", y cavó su propia tumba. Murió en su ley. Su religión, la literatura, la marihuana y el cigarrillo.

               En el lugar donde se esparcieron sus cenizas, en el acceso del cementerio, existe un modesta placa de mármol que reza: “Aquí están esparcidas las cenizas de Claudio Giaconi Ramírez” 23 del 08 de 1927 – 22 de 06 de 2007 Su Familia.

SU OBRA


               La actitud creadora de Claudio Giaconi, pone como finalidad los agudos problemas que aquejan al hombre contemporáneo, derivados de la última Guerra Mundial y que agobiaron a su generación. En el Trabajo “Una experiencia Literaria” concluye con algunas ideas: Superación del criollismo; mayor universalidad en concepciones y realizaciones; audacias formales y técnicas; alimentación de lo anecdótico, entre otras ideas.

              Como miembro de la Generación del 50; “no acepta los valores tradicionales, por íntimo inconformismo”. Giaconi fue uno de los revolucionarios, agitadores de los inicios de su generación, buscando desenmascarar las apariencias de la sociedad a través de nuevas técnicas literarias.

            Giaconi, estuvo siempre en total desacuerdo con lo tradicional y mantuvo cierta desilusión al no poder transformar la sociedad tan rápido como él lo quisiera. Por eso expresa con angustia a Luis Domínguez, en una entrevista para la revista Ercilla:

             “No creo en lo que he hecho (su literatura). Hay gente que le interesa la proyección neurótica de mí mismo. La necesidad de expresarse y escribir es una neurosis. Y yo he combatido mi neurosis y he triunfado sobre muchos defectos míos y cualidades que a la postre resultaron ser defectos.....Hoy no tengo necesidad de expresarme. Es más, desconfío de tal necesidad. Siento que he practicado la literatura como un error persistente”.

            Después de haber publicado “Un hombre en la Trampa, guardó silencio literario por largas jornadas, exiliándose voluntariamente en Estados Unidos sin publicar.


            Su obra “La Difícil Juventud”, ganó el Premio Municipal de Santiago en 1955.              
             Este contiene once cuentos en los cuales la macro realidad no es lo importante, pero sí la índole existencial de sus personajes. Este libro fue como el símbolo de su generación, a la que renuncia, cuando toda la crítica lo señalaba como la gran figura de su época.

              Sus cuentos son obra vital de una generación desconsolada y feroz como Harry Heller  de Herman Hess o de Agustín Meaulnes de Rimbaud o Raskolnikov. Agobiado por la nostalgia, después de haber deambulado por el mundo Italia, París, México y finalmente New York, regresa a Chile donde fallece en un hospital como el de Pezoa Veliz.
"La religión actual es que todo el mundo quiere llamar la atención", dijo a su vuelta al país en 1990, después de 20 años en EEUU.

               A Giaconi le interesó la poesía tanto como la narrativa, la música clásica y vagar por el Barrio Lastarria, al igual que releer a Dostoievsky. Su último libro editado en vida fue un poemario titulado "Etc.", aparecido en librerías meses antes de su muerte debido a un infarto al corazón. Disfrutó y padeció de una eterna soledad que lo convirtió en mito.

UN RETRATO


              Claudio Giaconi, fue un  dandy en su juventud, alto, flaco, de impecablemente de negro, se sentaba a fumar un cigarro tras otro, fantasmal y de mirada vigilante, el año 2004 estuvo al borde de la muerte por la tuberculosis, después de este episodio se recluyó en Lo Barnechea alejado de todos los círculos literarios en la meditación, quizás previniendo su cercana partida. Después de 20 años sin publicar, sacó a la luz el poemario “Etc.” (Calabaza del Diablo), donde el hablante era nada menos que El Hombre Invisible.
              “El Premio Nacional Armando Uribe recuerda que lo conoció en la década del 50 cuando todos éramos jóvenes y Lafourcade publicó la “Antología del nuevo cuento chileno”. El mayor talento literario de ese grupo lo tenía Giaconi; un escritor que tuvo experiencias muy variadas; era secreto, en sus conversaciones no imponía lo que estaba escribiendo. Aunque uno no tuviera una gran amistad con él, se conversaba con gusto e interés, era ingenioso y a la vez impávido”.
              Iván Quezada recuerda: “el tabaquismo de toda su vida le pasó la cuenta y sus arterias no resistieron las maniobras de los cirujanos”.
              En 1960, una invitación del gobierno italiano, le nuevos bríos  de trashumante. Viaja por Europa y se radica en México. En 1963 – 1969, es contratado como profesor en la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos. En 1973, asume como redactor bilingüe en la agencia noticiosa UPI.

                Con los años,  muchos de su generación han ido partiendo a desentrañar el misterio de la muerte. Herbert Müller, Luis Alberto Heiremans, Mario Espinoza, Armando Cassigoli, Jaime Lazo, Pablo García, José Donoso. De la Generación del 50, quedan algunos náufragos que luchan por sobrevivir.

                 Se rumoraba en los círculos literarios nacionales de la época, que Giaconi fue una especie de gran murciélago de los bares neoyorkinos, que al igual que Alsino de Pedro Prado, este volaba con sus ensoñaciones sobre los rascacielos de la ciudad y era inalcanzable para los de su generación.



OBRA
1. “La Difícil Juventud” (1954) Cuentos. (Premio Municipal de Santiago 1955)
2. “El Sueño de Amadeo” (1959)
3. “Un Hombre en la Trampa (Gogol) (1960) Ensayo. (Premio Gabriela Mistral, Municipalidad de Santiago)
4. “El Derrumbe de Occidente” (1985) Poemas.
5. “Opus 4”
6. “F” (2007) Poemas


Samuel Maldonado de la Fuente.
Ensayista y crítico literario -  escritor – poeta –Ingeniero Ejecución  Industrial. Nació en Linares un 22 de diciembre de 1949.  
Ha dedicado su vida al quehacer cultural; fue Presidente del Centro Cultural IANSA durante 20 años, Presidente del Centro de Desarrollo Cultural de Curicó,  fundador y Presidente de la Sociedad de Escritores “René León Echaiz” de Curicó en 1998,   actualmente es su presidente.
Ejerció como periodista  por largo período, fundando los periódicos “Sucesos” (1989) y “La Idea de la Semana” (1990 – 1996), editando además las revistas de literatura “El Centro” y “Signo”, a través de una década, con un claro mensaje descentralizador.

Producción literaria:
“Adolescente” (poemas, 1968) Ed. Sucesos Linares.
“El Mesón de los Borrachos” (cuentos, 1969) Ed. Sucesos Linares.  
“Voces de Rauco, Alejandro Gutiérrez” (ensayo, 1982) Ed. Mataquito Curicó.
“Senderos del Tiempo” (poemas, 1983) Ed Mataquito Curicó.  
“Poesía de Tiempos Invisibles” (poemas, 2000) Ed. Hijos del Maule Curicó.
“Historia de la Literatura Curicana” (ensayo, 2001) Ed. Hijos del Maule Curicó.
“Visión Personal de la Literatura Curicana” (ensayo, 2008) Ed. U.Valparaíso.
“Sentidos Colaterales”(poemas 2015) Ed. Hijos del Maule, Valparaíso.
  

obras inéditas: “El Portal” (novela ficción sobre la vida de Lautaro) 2015, “El Pensamiento Infinito” (poemas) 2015; “La Ciudad Inversa”, (poemas 2015).  "El   Pellejo ajeno" Cuentos. 2015.   

sábado, 2 de mayo de 2015

AUGUSTO SANTELICES, PARA QUE NO ME OLVIDES… (1907 – 1980) Vichuquén.

AUGUSTO SANTELICES, PARA QUE NO ME OLVIDES…
(1907 – 1980) Vichuquén.


Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente
                                             
“Cuando no puedas amansar la pena
Cuando la púa del dolor te crispe,
Ven a la cima donde nace el viento
            Pampo Francisco…”

Augusto Santelices componen sus versos de dolor y drama humano, desde la tierra agreste y solitaria, como si su entorno fuera una gran casa de adobe con sus huertos de seres abandonados, pero recogidos por la palabra en la naturaleza propia y social.

El poeta es un símbolo de la maulinidad, que habita en los rincones crepusculares de la costa curicana, allá en las serranías cobrizas de Licantén. Eligió esta tierra silenciosa y cálida, a la vida santiaguina donde estudió. Esta localidad se desarrolló  gracias a la llegada del ferrocarril en 1938 conectando al pueblo con  Curicó. Licantén en aspecto toponímico, tiene muchos significados etimológicos como "lugar de la piedra encantada", "tierra de cobardes", o de "hombre fuerte". Paralelo al pueblo deambula el río Mataquito, cuya cuenca tiene 6.190 km2, y se origina de la confluencia del río Teno, allí aún se perciben vestigios del pasado como pueblo de aires evocativos. Los Incas que invadieron este territorio antes de la llegada de los españoles, llamaron “Mataquetha” al río, que significaba “dar coces la llama”, por lo mismo que la palabra es quechua.


EL POETA Y SU RAIZ

Augusto Santelices nació en Vichuquén  el 14 de Septiembre de 1907, lugar al que el poeta llamó en algún momento “Tierra de olvido”, era el habitat de brujos y de mitológicos seres-pájaros, los Tué-Tué,  que tanta fantasía llevan a la mente de sus habitantes; Pedro Prado los inmortalizó con su publicación de Alsino en 1920, abriendo las compuertas de un realismo mágico de esencia criollista, usando la fantasía como principal tópico literario.  El Poeta finalmente enclavó en otro olvido, el cementerio de Licantén, allí yacen sus restos mortales, lugar al que se accede con dificultad por un sendero polvoriento y asoleado, una humilde lápida de mármol derruido, menciona el nombre del poeta y del hijo perdido a temprana edad. La soledad del lugar, el silencio misterioso y los escasos visitantes, dan a ese pequeño lugar un real sentido poético. El cementerio está en una ladera del cerro, como subiendo a la montaña sagrada. Falleció el 1º de Mayo de 1980 a la edad de 73 años.

Ema Jauch nos recuerda que “de su lejana niñez, una tía coleccionaba y pegaba cuidadosamente recortes de diarios y revistas con noticias literarias del poeta que llamaba “El libro de Antología” donde aparece un poema publicado por Zig.-Zag que se titula “Solo diez años después”, donde ya mostraba la finura y elegancia del poeta:

“miro tus velas blancas, sutiles y distantes,
Que en los mares del mundo jamás podré alcanzar.
Sólo porque tu barca partió diez años antes
Ya no podré amar.”

A los doce años se definía como “un mocoso de humanidades” hijo de la vieja raigrambe provinciana, que después de aprender lo más elemental en su pueblo, pasó al Liceo de Talca, donde cursó hasta el primer año de humanidades inclusive.

Dice Alfonso Escudero: “Perduraba allí todavía la fama de la política impresa por don Enrique Molina y don Alejandro Venegas. Pero el rector era ahora don Ruperto Banderas Le Brun. Otros profesores que el poeta recuerda son el zorro Villarroel, inspector, don Baudilio Lagos y el de Francés, don Ignacio Herrera Sotomayor”.

            En 1920 junto a sus hermanas se traslada a Santiago, donde prosigue estudios en el liceo Valentín Letelier, allí fue un alumno estudioso y provechoso. El Rector era don Rubén Guevara y entre los profesores, destacaban Carlos R. Mondaca y a Mariano Latorre, este último como sabía hacerlo,  lo estimuló a proseguir en la literatura.
            En 1924 fue Bachiller y prefirió la carrera de Derecho (1925–29). Concluyó Leyes en 1929. En su memoria de grado (1930) la tituló “Esquema de una situación económica- social de Iberoamérica. Luego ingresó a su práctica en el Bufete de Oscar Pinochet, Santiago Macchiavello y Lisandro Santelices.

            De su época de estudiante universitario traba amistad con Julio Barrenechea, René Frías Ojeda, Oscar Weiss, Luis Corvalán Valero, Benjamín Morgado, Clemente Andrade Marchant, Raúl Cañón, Raúl Juliet, quienes deciden dar un “Golpe de estado” (como lo relata Enrique Salinas) y se apoderan de la “Academia de Literatura y Artes” que funciona en “El Diario Ilustrado”, a modo de ironía literaria le llaman “Montepío Intelectual” y proclaman la abolición actas y estatutos. Otra de las medidas, es que la Presidencia sería rotatoria de acuerdo a la estatura. Por esa época dirigió la Revista del centro de derecho: “Mástil”.
           
            Era la época de los cambios estéticos en la sociedad y en especial entre los artistas, época de “Ismos”, aparece el surrealismo, el cubismo, el creacionismo entre muchos y el forma parte de una nueva corriente, importada de Europa, el Runrunismo en 1928, levantando acta solemne  de una corriente que ellos mismo llaman “Inútil”. Al menos sacudieron la abúlica sociedad en la que convivían, con rasgos retinianios. En  una actitud un tanto Dadaísta, decide expulsar a cuatro de sus miembros y se expulsa el mismo.

Llegó a Santiago en épocas convulsionadas de efervescencia política. Cuando el “León de Tarapacá”, Arturo Alessandri gestaba su candidatura, entre las revueltas de la federación de Estudiantes de esos años, llegaba al Valentín Letelier de Santiago, donde traba sus primeros contactos con Mariano Latorre.

En 1925 ingresa a estudiar Derecho en la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile. En 1926 ya empieza a escribir, con el ensayo “El Imperialismo yanqui y su influencia en Chile”, posteriormente se transforma en asiduo colaborador de los diarios “El Mercurio”, “Ultimas Noticias” y en las revistas “Zig-Zag” y “Letras” de Santiago.

En 1929, recién aparece con el libro “El agua en sombra”, participando con una poesía de nuevos tiempos, es el advenimiento de algo nuevo y distinto.

Se cuenta que en el desaparecido Teatro Nacional durante una función, anunciaron al poeta Santelices, los espectadores quedaron impactados por su figura, “extremadamente delgado, flaco y pálido, enfundado en estrecho y enlutado traje negro, luciendo polainas blancas” como recuerda Oreste Plath, revienta la platea leyendo el poema “Oda a la Botella”, este último impactó al mismo Neruda que a la vuelta de Rangoon donde fue cónsul, le manda a llamar y en una recepción en su honor, vuelve a leerla. Neruda se emociona y lo abraza. Por otro lado, Santelices se avergüenza por la lectura ante tan distinguida figura.

            En ese desaparecido Teatro nacional de Santiago, joven y universitario, Santelices sorprende con su nueva obra lee en muchos salones a los que asiste y se transforma en el impacto poético de la época es el  “Oda  a la Botella”:

“¡Oh, Señora! ¡Oh, Botella!
Del corazón ardido de soles y de estrellas,
Hada maravillosa, diosa de la alegría,
A tu influjo se trueca la noche por el día,
Se muda el oro en cobre,
Se vuelve el pobre rico y el rico queda pobre!

¡Oh, Señora! ¡Oh, Botella!
Los caminos del mundo se alumbran con tu estrella;
Lámpara de Aladino,
En tu fuego se queman lo humano y lo divino;
Barco de la fortuna,
En tu equipaje iremos un día hasta la luna...!

Y era un país divino
Donde el agua, la sangre y la savia es el vino,
Donde el mar y los ríos, los lagos y las fuentes
Son plenos de aguardiente,
Donde en los campos solos, besando las estrellas,
Se yerguen alamedas de pálidas botellas....

Donde las dulces niñas
Antes de pedir novio pedían una viña;
En donde las señoras se daban grandes farras
A la sombra ideal de las hojas de parra;
 Donde el Sultán tenía once mil odaliscas
Que si les falta el whisky se van poniendo bizcas.

País celeste de la dicha
Donde llovía chicha;
Donde era el mar de vino
Y yo sobre un tonel, era marino;
País en donde el agua
Nunca la conocieron ni las guaguas;

 Y en donde hasta la sopa
La servían en copa;
Donde era cosa llana
Apagar los incendios con una damajuana;
Donde, en lugar del casco,
Los heroicos bomberos se ponían un frasco.

Donde admiten los bancos
Depósitos en tinto, sobregiros en blanco,
Donde soy tesorero de un pueblo peregrino
En donde los impuestos se cancelan en vinos
Y donde el jardinero, sólo por darse tono,
                 Riega las flores con anís del Mono.


EL POETA Y SU MUNDO
augusto santelices.jpg













El poeta se casa con Silvia González en el fundo “Santa Amelia” en Licantén, las campanas entonan Docomávida, en ese momento cumplirá 30 años en 1937 y se radicará para siempre. Este acto queda estapado en el poema “Recién casada”.
Tus ojos se diluyeron
Como una droga en mis venas;
Me dieron sed tus cabellos
densos, como una miel lenta.

Nuestro abrazo echó a la brisa
Un cuchicheo de yerbas;
Los dondiego y se asomaron
Dilatados de sorpresa.

Estabas bajo la tarde
Como una corra abierta;
Yo no podía apartarme
Borracho como abeja
…………………………………

Vinieron los hijos y las promesas; María de la Luz, María Consuelo y Francisco Alejandro que fallece tempranamente, al que Santelices dedica su libro “Un Hijo es como un río”.


Fue Regidor por Licantén y más tarde Alcalde por dos periodos. En 1976 es declarado Hijo Ilustre de Vichuquén. Por esos años, ingresa a la Masonería Curicana, donde llega al grado de Maestro.  Augusto Santelices, fue Abogado, Notario y Conservador de Bienes Raíces y finalmente jubiló como Juez de Letras del Departamento de Licantén.
Muchas son las  anécdotas que se cuenta en su calidad de Juez, se dice que, en más de una oportunidad envió sus escritos judiciales en verso, esto le causaba mucha risa dada su fina ironía poética.

 “Un Hijo es como un Río”, se llamará su ultimo libro impreso en 1970, con ilustraciones de Pedro Olmos. Bajo el sello de ediciones Ancoa. Gran aprecio sentía por los poetas e intelectuales linarenses, como Pedro Olmos, Emma Jauch, Manuel Francisco Mesa Seco y Samuel Maldonado Silva. Las visitas aumentaron entre el Fundo Santa Amelia y la Villa de San Ambrosio de Linares.
Santelices posee su propia aldea costina, donde la memoria se detiene en el tiempo, llamase Licantén, Vichuquén, Lora; La vocación social la comparte como líneas de pan, de amor, líneas de fe, nostalgia de un pasado que cabalga sus versos. Las cadencias de esta poesía, deambulan entre los cerros, las nubes,  la luna, los puquíos y los personajes del pueblo, que emergen con  magia a través del recuerdo.
Su voz trae nostalgia desenfrenada, es el Buscarril a la costa que serpentea en sus versos, el río que amanece en velo, la vivencias de un pueblo construido en el agua, los cerros con su elegía de brumas, los hombres estampando su espíritu al atardecer, hay silencio en sus caseríos, es Licantén o la tierra de nunca jamás.  
La intensidad poética radica en la naturaleza de sus personajes, el universalismo rural; el pueblo como una estampa de soledad es el arte que rescata el sentimiento y el alma de lo que siempre añoraremos.

Una soleada tarde de Otoño, por un sendero polvoriento que conducía hasta una colina donde está el cementerio de Licantén, el féretro invadió el silencio y el olvido. Aun se escucha su voz tronando en el aire costino al cumplirse 107 años de su nacimiento aunque han paso largos 34 años de su desaparición, un día primero de Mayo.

Algunos versos se su obra fundamental nos quedan repicando al oído.

 “Eras por fin el hombre y eras rubio,
Erguido como una canción que va a quebrarse……………….
Un hijo es como un árbol plantado en nuestro pecho.
Pero ya no será, ya no tendré relevo,
¿Qué torva bestia decoloró tu sangre
Tronchó tu clara espiga, quebró tu cien de cuarzo?
Un hijo es una herida que no cerrará nunca…..

Augusto Santelices posee una nostalgia del origen, de la media luz o de la semi sombra o un espacio de vida cotidiana: la plaza, el toque de campana que anuncia los trenes, la charla de invierno junto a los rescoldos, las carretas cargadas de trigo, los amigos, el vino. No es el espacio del mito, sino el de la nostalgia de lo que ya no existe, o está oxidado o en miras de hacerlo. ¿Cómo reconstituir la aldea lárica en ruinas? Haciendo contacto con los pájaros, los caballos, el viento, el bosque, la sombra y la luz del sur. Esto es cogiendo el territorio que me circunda.

            Curicó es un territorio demarcado por grandes poetas, como lo fue Pablo de Rokha o Carlos René Correa, o Hernán Calquín Santelices, es la continuación de la ruralidad en su hábitat natural, que permanece con el paso de los años. Otros destacados son Daniel Barros Grez, Efraín Barquero, Gladys Thein, Héctor Aravena González, Armando Arriaza, Héctor Oyarzun, Tomás Guevara, René León Echaiz y en todos predomina la evocación como una forma de retrotraerse a las épocas más esplendorosas del ser.

Gran tarea es la de rescatar esa esencia, suprimir la violencia, fortalecer la palabra apaciguadora, reencontrarnos con los valores primordiales y establecer un nexo entre memoria y realidad. Augusto Santelices volvió un día a este terruño, a sus raíces y enclavó en el olvido. Ahí está su tumba alcanzada por los musgos del silencio, esperando el sonoro otoño, en que las hojas vuelan como pájaros huidizos y la brisa silba para escuchar su voz y sus palabras que aun sobreviven.


Referencias:
Ema Jauch, “Augusto Santelices, el Juez-Poeta de Licantén” Revista Maule UC, 1988.
Carlos René Correa: Diario la mañana de Talca 28 de Abril de 1992, artículo.
Enrique Salinas: “Augusto Santelices, la poesía con poncho curicano” Domingo 31 oct. 1993.
Orlando Gutiérrez: “Versos Inéditos de Santelices” Diario La Prensa Junio de 1991.
Samuel Baeza Reyes: Diario la Prensa  29 de Julio de 1973.

 Samuel Maldonado de la Fuente. Ingeniero Industrial, poeta, narrador y ensayista de larga trayectoria en las letras curicanas y de la región del Maule. Fundador de los periódicos  "Sucesos" (Curicó); "La idea de la semana" (Curicó) y Revista "Signo"; Ha publicado "Adolescente". Poemas (1968); "El Mesón de los borrachos". Cuento (1969); "Voces de Rauco: Alejandro Gutiérrez". Ensayo (1982); "Senderos del tiempo". Poemas (1983); "Poesía de tiempos invisibles" (2000), La ciudad Invisible (2003) y "Visión personal de la literatura curicana". Ensayo (2008), “El Pellejo Ajeno” cuentos 2014 y “Sentidos Colaterales” Poemas 2015.


domingo, 1 de abril de 2012

ANATEMAS ENCRIPTADO


Poética y estética de René Silva catalán



“El universo visto desde dentro, es luz;

visto desde fuera, por la percepción espiritual,

es pensamiento”. Rudolf Steiner.




1. Lenguaje y símbolos.


El hombre a través del tiempo, ha buscado la mejor vía para entenderse, para transmitir sus conocimientos, para comunicarse con sus interlocutores, para dar con la clave cifrada, en que un lapsus de transmisión mental, le permita encontrar la comunicación y el aprendizaje. Prueba de esto, son los elevados estudios de Semiótica, Semántica o los lazos sígnicos.

Tenemos por ejemplo a la Semiótica, que también es conocida como semiología o ciencia de los signos. Sus principales fundadores fueron el filósofo C. S. Peirce y el lingüista Ferdinand de Saussure. Ambos consideraban en sus teorías, la distinción fundamental dentro del signo entre la forma escrita del signo y lo que representa. La lógica de estos estudiosos supone un intento por clasificar los signos en función de la naturaleza que existe entre significante, significado y objeto. Estas teorías del significado influyeron no sólo en la lingüística, sino también en la teoría literaria , en la antropología y en el psicoanálisis .


Los signos pueden ser índices, iconos y símbolos. Según el tipo de vínculo que une al signo con su referente.

Toda instancia de reflexión, de análisis, de recuerdo, de autocrítica, de observación, de aprendizaje o de lectura, nos conduce inexorablemente por el sendero del lenguaje simbólico.

2. LOS POETAS



La poesía o más bien los poetas, abundan en nuestro territorio, hay de todos los portes, grandes e inmensos acantilados entre otros. La poesía actual se nutre de la experiencia humana transmitida por generaciones y no se está exento de retrotraernos a algún momento de lo creativo.

El caldo de cultivo en la actualidad, es la deshumanización, el materialismo, la indiferencia consumista, que dan espacio a una insubordinación frente a esta realidad. El poeta entonces, se rebela con evidencia estética atrincherado en sus propias contradicciones y sus palabras surgen como una imperiosa necesidad metafísica. Nietzsche quería derribar la metafísica tradicional partiendo de una frase profundamente metafísica: “Querer es ser original”. Nietzsche no entiende la voluntad como un deseo, sino como una fuerza. Bueno, el tuvo sus propias contradicciones, como los dadaístas de Tristán Tzara, ¿quien no las tiene?.

3. EL SIMBOLISMO DE ANATEMAS

Como ya lo dije antes, existe en este libro varias tendencias explícitas, partiendo por el nombre del libro: Anatemas. Tiene una connotación Gnóstica de conocimiento místico y con una definición contradictoria entre estar desterrado, exiliado, incomunicado

Toda la línea, extensa que rodea su libro, sus versos, sus ejercicios lingüísticos, las palabras, las metáforas poseen en elevado contexto simbólico. Pero cuando un poeta joven publica y libera los impulsos de su interior, surgen voces que hablan sofisticadamente de madurez y depuración o de búsqueda, pero, ¿me podrían decir que poeta está totalmente maduro en su trayectoria literaria o quien ha cesado en la búsqueda?

El arte nace de la intransigente insubordinación con la realidad. Realidad que la transmutamos en simbolismo, en claves existenciales que el lector debe descifrar.

4. LOS SIMBOLOS

La esencia de la sicología humana, nos dice que el hombre de todos los tiempos, está cargado de simbolismos.

La aparición del símbolo, es en sí de gran fuerza mística. Esta fe en el poder mágico de los símbolos, se mantiene hasta nuestros días en diversas regiones del planeta. Nadie se ha sustraído a esta ley universal del uso de los símbolos como un lenguaje universal. El simbolismo es el alma y vida, que nutre y anima el camino de la perfección en la búsqueda inicíatica.

La verdadera sabiduría, está contenida en el silencio y la meditación.

Las abejas laboran en la penumbra; el pensamiento trabaja en silencio.

El Símbolo como lenguaje es silencioso y requiere del silencio y la meditación.

En la escuela Pitagórica, el primer grado iniciático estaba regido por un sometimiento al silencio absoluto como un acto simbólico. Todas las escuelas filosóficas otorgaban al silencio la más alta disciplina conducente a las revelaciones o iluminaciones.

5. EL POETA Y SU ESTETICA

Sanbernardino es el poeta René Silva Catalán, publicado por Editorial Fuga, 2010, cuya aparición en los ámbitos literarios se debe a la expansión de la “Descentralización Poética”, una estructura orgánica de vates provincianos que van voceando por todas las ciudades y rincones de Chile, su proposición social.

Si bien está en trance de depuración, no carece de valentía para someterse al escrutinio de la crítica literaria y de la oteada que sus pares le propician. De lenguaje primigenio, va surcando en mensaje críptico o hermético mensajes de rescate, el dolor, la angustia, la fragilidad, la emotividad de la pérdida y de reencuentros simbólicos. Sus percepciones humanas se reducen a un eclecticismo esotérico desde el púlpito de la palabra. Anatemas, un libro de versos sugerentes en medio una ciudad de muertes y trascendencias, de rescates y olvidos: No es fácil vestirme entre los muertos/ para tomar tus trenzas de miel / con mi lengua en delirio/ no es fácil/.

De IGNEA NATURA y RENOVATUM INTEGRA, emerge el hombre de espaldas al universo, interrogándose sobre el dolor, de un ser querido que deambula invisible por las calles y alamedas, con una despedida pendiente y que con su palabra retiene .

El lenguaje y la propuesta estética está acorde con nuestras contradicciones diarias; Marcel Duchamp decía: “Me obligo a contradecirme para no repetirme”. Silva Catalán, rompe el equilibrio tradicional con ANATEMAS y ahonda en las plegarias esotéricas y sígnicas. El Esoterismo es todo lo que va al interior del ser, a los profundo de nuestras reflexiones y que se tornan sígnicas cuando queremos expresarlas. Irá mejorando el razonamiento de su propuestas y buscara pulcritud en su lenguaje.

Bien por René Silva Catalán, quien nos sorprende gratamente con sus primeros paso editoriales.

Escribe: Samuel Maldonado de la Fuente